Pedro Prieto responde a Vicenç Navarro acerca de clima, economía y energía

Navarro y Prieto

Navarro y Prieto

El profesor Vicenç Navarro es un respetado e infatigable luchador por las causas de la justicia social y un economista de reconocido prestigio mundial, que ha contribuido en buena medida al programa económico de Podemos en estas últimas elecciones.

Coincidiendo completamente con él en su visión de una sociedad más justa y equitativa, con mejor reparto de la riqueza y sus propuestas de reorientar las actividades humanas de las más depredadoras o derrochadoras a otras que aporten más valor a la sociedad, como por ejemplo, su afán por incrementar las actividades dedicadas a los cuidados, hay dos visiones o apuestas suyas con las que seguimos sin coincidir.

Una es su idea de que es bastante posible y viable “desmaterializar” de alguna forma, o mejor, de una forma importante, la actividad económica del consumo de energía.

La otra, su renovada fe y apuesta por las modernas energías renovables para sacarnos del marasmo energético fósil en el que nos encontramos y al mismo tiempo que se resuelve el gravísimo problema del cambio climático (con cuya apreciación de la gravedad también coincidimos), crear de paso muchos más puestos del necesitado trabajo.

Vaya esta propuesta como una invitación a la reflexión.

(Continúa leyendo el artículo publicado Crisis Energética, el web de AEREN, como respuesta al de Vicenç Navarro en Público.)

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Entrevista con Emilio Santiago Muíño acerca de su libro «Rutas sin mapa: horizontes de transición ecosocial»

rutas-sin-mapa-catarataDamos cuenta de una magnífica entrevista realizada con Emilio Santiago Muiño, último premio Catarata de ensayo, publicada este viernes 26 en El Confidencial:

Diría que parecemos condenados al ecofascismo. Puede ser que estemos dispuestos a cualquier cosa para no renunciar a esos pequeños privilegios. Quizá vamos a un escenario de élites encerradas en chalés, que para pagar sus caprichos condenan al resto del mundo a una especie de favelización. Afrontar la crisis ecológica es un tabú político, ya que los partidos de izquierda y derecha saben que este asunto les hace perder votos. Nadie quiere hablar de decrecimiento, ni de austeridad de consumo, que no tiene nada que ver con la austeridad que impone la Troika, sino con ser capaces de autorestringir nuestros impulsos y
deseos. Es muy significativo que en el encuentro “Un Plan B para Europa”, que se acaba de celebrar en Madrid, no se hablase en ningún momento de límites de crecimiento económico o del deterioro ecológico. La idea de la izquierda y de muchos movimientos sociales es seguir creciendo para redistribuir. El problema del neokeynesianismo es que se topa con un freno, que son los límites biofísicos de nuestro planeta, que ya están aquí. El reto es convencer a los votantes de que una vida más austera puede ser una vida mejor.

Os invitamos a leerla completa en el web de El Confidencial. ¡No tiene desperdicio!

Jennifer Hinton: Esta búsqueda incesante del crecimiento es lo que está llevando a Grecia a la autodestrucción

Jennifer Hinton

Jennifer Hinton

(Artículo publicado en The Guardian el día 07/07/2015 y traducido —con permiso de la autora— para la revista 15/15\15 por Manuel Casal Lodeiro, con la revisión de Xoán Ramón Doldán García.)

La contradicción del capitalismo consiste en que el crecimiento simplemente nutre a aquellos que ya son ricos. En su lugar, Grecia debería recuperar el dracma y mantener bajo control el ánimo de lucro.

El voto a favor del NO en Grecia ha dejado a todo el mundo preguntándose acerca de su auténticas implicaciones. Aunque el resumen del asunto nos dice que el NO ganó con el 61,3% de los votos, quizás no sea la apoteósica victoria que algunos han jaleado.

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Paul Krugman vs. Richard Heinberg: La desmesura sentando cátedra

Paul Krugman vs. Richard Heinberg(El debate decrecimiento vs. neokeynesianismo también se está dando en otros lugares. El texto original que reproducimos hoy —“Paul Krugman and the limits of hubris”—, forma parte del boletín Museletter#269 publicada en octubre de 2014 en el web de su autor, Richard Heinberg. Ha sido traducido por Sara Plaza y revisado por Edgardo Civallero y publicado previamente en su blog.)

Paul Krugman y los límites de la arrogancia

El economista Paul Krugman sin duda se siente molesto y fastidiado por la idea de que pueda haber límites al crecimiento económico: a su artículo de opinión en el New York Times del 18 de septiembre (Errors and Emissions, al que respondí en Resilience.org, [en español Errores y omisiones de Paul Krugman]) le ha seguido otro titulado Slow Steaming and the Supposed Limits to Growth. Es interesante examinar sus últimas afirmaciones y argumentaciones una a una, ya que revelan buena parte de lo que piensan los economistas, y porqué hacen caso omiso de las ciencias físicas cuando se trata de cuestiones referidas a recursos finitos y la posibilidad de crecimiento económico infinito en un planeta pequeño.
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Réplica de Antonio Turiel a Juan Torres: Una tormenta en un vaso de agua

(Reproducimos contestación de Antonio Turiel a Juan Torres, publicada en la sección Zona Crítica de ElDiario.es.)

Antonio Turiel y Juan Torres

Antonio Turiel y Juan Torres

El castellano es una lengua sutil, rica en matices. Pequeños cambios en una desinencia verbal, el uso hábil de las diversas personas del sujeto de una frase, el empleo discrecional de las preposiciones y de los signos de puntuación y entonación y otros muchos recursos hacen que una frase de longitud kilométrica (pues éste es otro de los excesos propios a la lengua de Cervantes) pueda decir una cosa o prácticamente la contraria al cambiar una sola letra, pasando el cambio casi desapercibido en la inmensidad de la unidad semántica que lo contiene. Paradójicamente, pasa, sin embargo, que el carácter castellano es bastante menos sutil que la lengua que utiliza; quizá por ser un pueblo de sangre mediterránea y culturalmente más extravertido y dado a los excesos, o pudiera ser por una historia forjada a fuerza de espada y sueños de conquista, el caso es que los españoles son, por lo general, broncos y para nada sutiles. Tal disonancia entre carácter y lengua es motivo de no pocas confusiones y espurias disputas. Y esto parece ser lo que ha pasado con el profesor Juan Torres y el artículo que publiqué el otro día en el blog Última llamada que aloja eldiario.es.
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Antonio Turiel: Lo que no Podemos

(Continúa el análisis sobre la conformación de un equipo para la elaboración del programa económico de la formación política Podemos. Tras el texto de Pedro Prieto, es en esta ocasión Antonio Turiel quien desde los parámetros del manifiesto Última Llamada, critica la orientación tomada por Podemos con esta decisión en un artículo publicado este pasado martes 14 de octubre en El Diario.)

Una fracción minúscula del internet español está estos días revolucionada, no por la aparición del virus del ébola en la capital de España, sino por algo que consideran un desastre todavía mayor: que Podemos, a través de Pablo Iglesias, le haya encargado a Juan Torres y a Vicenç Navarro la elaboración del programa económico de esa formación política. Los miembros de esta fracción internáutica diminuta e imperceptible no se escandalizan porque tengan miedo de que las propuestas de los dos catedráticos sean terriblemente progresistas o porque, dado el crecimiento de la formación, esas ideas puedan llegar a poner en peligro algunos valores tradicionales muy asentados; qué va, hay quienes se preocupan por eso, pero son un grupo que aunque minoritario es mucho mayor que aquellos de los que hoy me ocupo. Lo que realmente preocupa a mi caterva insignificante, despreciable en su pequeñez, es justamente lo contrario: que las propuestas de los dos intelectuales quedarán demasiado cortas; que, dadas las orejeras que les imponen su formación clásica, ni Juan Torres ni Vicenç Navarro aceptarán nunca que el mundo tiene límites y centrarán su discurso en redistribuir, basándose sobre todo en aquello con lo que se crece, sin ver ni querer entender que el mundo está abocado a un decrecimiento duro y prolongado.

Pablo Iglesias y Podemos: ¿Neokeynesianismo o Decrecimiento? (Símbolo del Decrecimiento tomado del documental "Decrecimiento")

Pablo Iglesias y Podemos: ¿Neokeynesianismo o Decrecimiento? (Símbolo del Decrecimiento tomado del documental ‘Decrecimiento: del mismo de la abundancia a la simplicidad voluntaria. http://documentaldecrecimiento.com/’)


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Pedro Prieto: Salirse de la dicotomía neoliberales-neokeynesianos en los programas económicos

(Respuesta de Pedro Prieto ante las últimas noticias que indican que los economistas V. Navarro y J. Torres elaborarán el programa económico de la formación política Podemos.)

Viñeta de Bennet. Carteleras: Una verdad incómoda en un teatro y una mentira reconfortante en el otro.

Viñeta de Clay Bennet, reproducida con permiso. Carteleras: Una verdad incómoda en un teatro y una mentira reconfortante en el otro.

El pasado sábado 4 de octubre hubo una entrevista al líder de la formación Podemos, Pablo Iglesias, seguida un debate con periodistas habitualmente llamados tertulianos, en la cadena de televisión español La Sexta.
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Antonio Turiel: Una visión de «Última llamada» desde dentro.

(Este texto representa las visiones completamente personales y subjetivas del autor, sin que las haya consensuado ni consultado con el resto de promotores del manifiesto, y no representa por tanto la opinión del colectivo, si es que tal cosa existe)

Antonio Turiel. FOTO: Ara.cat

Antonio Turiel. FOTO: Perde Tordera para Ara.cat

Estos días ha habido un pequeño revuelo mediático (realmente pequeño; pocas personas en la calle habrán oído de él) con el manifiesto “Última llamada”, del cual yo consto como uno de sus redactores. Rápidamente se han producido miles de adhesiones al mismo, destacando dentro de la lista de primeros firmantes algunas figuras conocidas del activismo social y de la política, fundamentalmente desde posiciones más a la izquierda. Algunas asociaciones y colectivos se han sentido sorprendidos y en algunos casos ofendidos porque no se les haya hecho partícipes de esta iniciativa, pensando quizá que ha habido un sesgo intencional en la manera que se ha presentado. También se ha visto una pequeña aunque virulenta reacción en contra del manifiesto, capitaneado por ciertas personas anónimas que ya son habituales de los círculos de la negacionía del cambio climático, exigiendo que se aporten datos concretos para apoyar lo que consideran afirmaciones exageradas e infundadas del manifiesto. Por último, muchas de las personas que han apoyado con entusiasmo el manifiesto nos han pedido que articulemos propuestas para el futuro, que demos un paso más y expliquemos cómo se ha de construir esa sociedad futura que ha de reemplazar a la civilización actual, ya decadente y en riesgo de colapso; algunas personas van más allá y nos reprochan que apuntemos al problema sin aportar en el mismo momento las soluciones.
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