Turiel: “La transición a las energías renovables implica el fin del crecimiento y, por tanto, el fin del capitalismo”

Entrevista con Antonio TurielEn una interesante y completa entrevista de media hora realizada por Gema Castellano (Informativos.net) al físico Antonio Turiel, uno de los principales expertos en cuestiones energéticas en España, el científico del CSIC critica la ocultación que están llevando a cabo los diversos gobiernos a cuenta del fin de los coches diésel, y explica por qué una transición energética a las renovables implica forzosamente dejar de crecer y, por tanto, ir hacia economías de estado estacionario, incompatibles con el sistema socioeconómico actual. Además, insiste, dicha transición requeriría al menos 30 años de un esfuerzo equiparable a una “economía de guerra”, que eliminase toda actividad superflua y concentrase todos los recursos económicos en dicha transición.

Teniendo en cuenta las condiciones del mundo real en que nos movemos (…) yo creo que podemos suministrar con energía renovable entre un 30 y un 40% [del total de la energía que consumimos hoy día]. Al margen del porcentaje concreto hay dos cosas en las que yo creo que todos los investigadores están de acuerdo: una, que hay un valor máximo, que ya no puede crecer. Entonces, cuando tú haces la transición a las energías renovables aceptas que acabarás en una situación de economía estacionaria. Es decir, el crecimiento del consumo de energía se detendrá, llegará a un máximo y ahí te quedarás —si lo mantienes, bien…— y eso implica en particular que se acabó el crecimiento económico, porque el crecimiento económico viene impulsado por el crecimiento en la disponibilidad de energía (si tienes más energía, puedes producir más bienes y servicios: puedes hacer crecer la economía). Entonces, el primer mensajes es (…) vamos a tener una economía de estado estacionario —esto es posible, pero hay que hacerlo, y es complicado—.

Y la segunda cosa, en la que yo creo que todo el mundo está de acuerdo es que una transición energética lleva décadas. Nosotros hicimos un estudio en el año 2012, en el que con ciertos parámetros estudiábamos el esfuerzo que se tendría que hacer para hacer una transición a un mix 100% renovable (…) pero incluso admitiendo que no hubiese esas limitaciones a la cantidad de energía a producir te salía que tenías que hacer un esfuerzo muy intenso durante 30 ó 40 años, en que esencialmente establecerías una economía de guerra y además consumirías una parte muy grande de las reservas conocidas de cobre y otros materiales estratégicos para hacer esta transición. (…) Una economía de guerra implica que, esencialmente, no hay actividades económicas superfluas: todo va dirigido a un único fin, que es conseguir hacer esta transición. Y luego ya veríamos cómo evolucionaríamos después… (…) El problema es que si justamente ahora que todo funciona con petróleo nos encontramos con que el petróleo decae muy deprisa, esto incrementa la urgencia de reaccionar y, sea como sea, empezar a hacer aquellos cambios que necesitemos.

En todo caso yo en lo que insistiría es que las energías renovables, al margen de cuánta energía puedan dar (…), nos llevarían a una situación estacionaria, en la cual una economía como la actual que se basa en el consumo y en el crecimiento, no podría mantenerse. (…) Hay que cambiar el modelo económico para poder funcionar con energías renovables.

Si [los gobiernos] dicen la verdad, la consecuencia inmediata es que la Bolsa se derrumba. Porque si tú dices la verdad, estás diciendo que el crecimiento económico se ha acabado. Si tú dices la verdad reconoces que la cantidad de energía de la que vamos a disponer no va a aumentar, y por tanto la economía no puede crecer. Y si el PIB no puede crecer, quiere decir que no tienen sentido las inversiones que se están haciendo ahora mismo, que se acaba la sociedad de consumo …que se acaba la sociedad del crecimiento. Si tú reconoces la verdad, que hemos llegado a los límites de capacidad de los recursos naturales, reconoces que se acabó el capitalismo, tal y como lo entendemos ahora mismo. Esa es la razón por la que no se habla de esto. Y es también la razón por la que, en el Cambio Climático, durante tantas décadas que se sabe que es un problema muy grave y muy serio, realmente no se ha hecho nada. Porque reaccionar implicaba un poco lo mismo: reducir —en aquel caso voluntariamente— nuestro consumo de combustibles, y al final acaba siendo el mismo efecto: es decir, atentaba contra las bases del capitalismo.

Entonces, ¿por qué no se hace nada?, ¿por qué no se dice la verdad? Porque no se quiere atentar contra las bases del capitalismo, y estamos intentando contemporizar a ver si encontramos una vía de escape, una fuente de energía milagrosa, o si las renovables nos dan un montón de energía, a ver si tirando un poco el balón p’alante podemos encontrar algo que nos permita salvar el día.

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Que los gobiernos digan la verdad y declaren un Estado de Emergencia

Símbolo de la extinciónEstas últimas semanas se han unido dos voces procedentes de ámbitos y lugares distintos (la ciencia y el activismo, España y el Reino Unido), realimentándose de manera positiva, en reclamar esa doble e inseparable necesidad: que el poder política deje de ocultar la gravedad de la situación climática/ecológica/energética y declare un estado de emergencia a la altura del reto que tenemos como especie: evitar la extinción, tanto la nuestra como la del resto de la biosfera. Algo muy en la línea de la urgencia que exigía nuestro Manifiesto Última Llamada.

EmerCivPor un lado el movimiento Extinction Rebelion está adquiriendo un impulso prometedor y desde el Reino Unido lanzando semillas de rebelión y desobediencia no-violenta “por la Vida” en otros países, incluido el nuestro. Por otro, un nuevo grupo de activistas y científicas/os se han unido para reclamar del gobierno español que la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que prepara el ministerio dirigido por Teresa Ribera corrija su error de partida: no reconocer que la única manera posible de alcanzar los objetivos de dicha transición es trasformar también el sistema socioeconómico, y abandonar el crecimiento (del consumo, del PIB…).

Dos interesantes iniciativas que merece la pensa seguir con atención, y que convergen en la exigencia de verdad, democracia y cambio de modelo civilizatorio, como única manera de defender la Vida frente a la extinción.

Ferran P. Vilar: Nordhaus y el informe del IPCC: estado de emergencia intelectual y climático (y 2)

(Segunda parte del artículo reproducido anteriormente en este blog.)

Ferran Puig VilarComo enlace temático con este texto anterior conviene señalar que nuestro Nordhaus es una de las personas que más daño ha hecho al IPCC. Recordemos que este organismo fue creado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher a finales de los ochenta en buena medida para incluir la economía en los resultados de los climatología, que por aquél entonces ya llevaba años anunciando lo esencial de lo que ya está ocurriendo. En una de sus reuniones, celebrada en 1988 en Toronto, estos físicos y biólogos tuvieron la osadía de cuantificar la reducción de emisiones necesaria para frenar el cambio climático, lo que debió de hacer sonar todas las alarmas en los consejos de administración y asociaciones empresariales. Efectivamente, el denominado “Working Group III” del IPCC contó con la presencia de “economistas del cambio climático” con sus modelos integrados económico-climáticos (IAMs) supuestamente afinados, cosa que se mantiene hasta hoy.

Sigue leyendo en el blog del autor: Usted no se lo cree.

Andalucía Resiliente: una campaña para fortalecer a la ciudadanía ante el colapso

Andalucía ResilienteSe acaba de lanzar la campaña Andalucía Resiliente, organizada desde y para la ciudadanía, que pretende alertar del colapso al que se encaminan nuestras sociedades, así como movilizar a la ciudadanía hacia la urgente reconstrucción de la resiliencia (capacidad de sobreponerse a las adversidades)​ de los territorios y poblaciones con criterios de justicia ecosocial y global.

La campaña busca advertir de que, de la mano de la crisis energética, el cambio climático y la pérdida masiva de biodiversidad, este proceso de colapso de la civilización industrial se traducirá, en las próximas décadas, en:

  • la quiebra del capitalismo global
  • el alza de los conflictos por el control de los recursos
  • la contracción o desaparición de los Estados por falta de capacidad operativa
  • la pérdida masiva de información y el descenso demográfico


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Pedro Prieto responde a Vicenç Navarro acerca de clima, economía y energía

Navarro y Prieto

Navarro y Prieto

El profesor Vicenç Navarro es un respetado e infatigable luchador por las causas de la justicia social y un economista de reconocido prestigio mundial, que ha contribuido en buena medida al programa económico de Podemos en estas últimas elecciones.

Coincidiendo completamente con él en su visión de una sociedad más justa y equitativa, con mejor reparto de la riqueza y sus propuestas de reorientar las actividades humanas de las más depredadoras o derrochadoras a otras que aporten más valor a la sociedad, como por ejemplo, su afán por incrementar las actividades dedicadas a los cuidados, hay dos visiones o apuestas suyas con las que seguimos sin coincidir.

Una es su idea de que es bastante posible y viable “desmaterializar” de alguna forma, o mejor, de una forma importante, la actividad económica del consumo de energía.

La otra, su renovada fe y apuesta por las modernas energías renovables para sacarnos del marasmo energético fósil en el que nos encontramos y al mismo tiempo que se resuelve el gravísimo problema del cambio climático (con cuya apreciación de la gravedad también coincidimos), crear de paso muchos más puestos del necesitado trabajo.

Vaya esta propuesta como una invitación a la reflexión.

(Continúa leyendo el artículo publicado Crisis Energética, el web de AEREN, como respuesta al de Vicenç Navarro en Público.)

«Pistas ecológico-sociales para orientarse en el siglo de la Gran Prueba» (ciclo formativo en Madrid, de febrero a abril)

Los días 22 de febrero, 7 y 28 de marzo, y el 18 de abril tendrán lugar varias conferencias en Madrid que conforman un ciclo formativo bajo el título de Pistas ecológico-sociales para orientarse en el siglo de la Gran Prueba.

El programa es el siguiente:

  • 22 de febrero: Cambio climático, a cargo de Jorge Riechmann.
  • 7 de marzo: Cénit del petróleo y crisis energética, a cargo de Adrián Almazán.
  • 28 de marzo: Déficit de ecosocialismos, a cargo de Emilio Santiago Muiño.
  • 18 de abril: Ecofeminismos para el siglo XXI, a cargo de Yayo Herrero.

Las charlas se realizarán en la oficina europarlamentaria de Podemos en Madrid (C/ Embajadores, 35, local 6).

Organizan conjuntamente: Podemos – Comunidad de Madrid (área de formación) y GinTRANS2.

Presentación del ciclo (por Jorge Riechmann)

El año 2015 fue el más cálido en el planeta Tierra desde que hay registros (1880). Y 2014 fue el primer año, a lo largo de toda la Era Industrial, en que la disponibilidad de energía primaria per cápita disminuyó con respecto al año anterior (exceptuando shocks del petróleo exógenos como el de 1973-74). Estas dos dinámicas —calentamiento climático y escasez creciente de energía y materiales— están determinando ya, y van a hacerlo de forma mucho más intensa, el destino de los seres humanos en el siglo XXI —que cabe llamar el Siglo de la Gran Prueba—. Estamos en una situación de emergencia planetaria, y los tiempos que vienen son muy duros.

No se trata sólo —¡sólo!— de un “nuevo modelo de desarrollo”: se trata de salir del capitalismo. No se trata tampoco de “aportar cada cual su granito de arena”, como suele decirse; se trataría de transformaciones revolucionarias en un tiempo récord. Ojalá el reto fuese algo más sencillo, como —pongamos por caso— los nuevos Objetivos de Desarrollo del Milenio que ha propuesto NN.UU. para el periodo 2015-2030. Pero no es así: la cuestión es enfrentarnos a la contracción económica de emergencia que necesitamos (para evitar el calentamiento climático catastrófico —si es que aún es posible) saliendo del capitalismo.

Hoy ya no bastan los cambios incrementales, las medidas graduales relativamente indoloras que hubieran sido posibles de haberse comenzado la acción necesaria hace dos o tres decenios (como los impuestos al carbono que, de todas formas, seguimos preconizando). Necesitamos cambios estructurales muy profundos, un verdadero volantazo para impedir que el vehículo civilizatorio donde viajamos se precipite al abismo que ya está muy cerca. Y, por eso, los análisis del ecosocialismo y el ecofeminismo (los ecosocialismos y los ecofeminismos) resultan más actuales que nunca.
2016-pistas-ecologico-sociales-ciclo-formativo-podemos-madrid

Richard Heinberg: Cómo reducir la economía sin quebrarla. Un plan en diez puntos

Richard Heinberg (foto: Post Carbon Institute)(Reproducimos un importante texto del divulgador estadounidense y miembro del Post Carbon Institute Richard Heinberg, previamente publicado en castellano en la revista 15/15\15 para una nueva civilización)

La economía humana es actualmente demasiado grande para ser sostenible. Lo sabemos porque la Global Footprint Network, que metódicamente hace seguimiento de los datos, nos informa de que la humanidad está usando actualmente recursos equivalentes a una Tierra y media.

Podemos usar temporalmente los recursos más rápido de lo que la Tierra los regenera únicamente tomándolos prestados de la futura productividad del planeta, dejando menos para nuestros descendientes. Pero no podemos hacerlo durante mucho tiempo. De una forma u otra, la economía (y aquí estamos hablando principalmente de las economías de los países industrializados) debe reducirse hasta que subsista con lo que la Tierra puede proveer a largo plazo.
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Kois: CONAMA, la Economía Solidaria y los habitantes de Lilliput

(Hoy reproducimos un artículo de KoisJosé Luis Fernández Casadevante— aparecido esta semana en el blog Última Llamada de ElDiario.es.)

Jose Luis Fernandez CasadevanteLa casualidad ha unido de forma simbólica en la misma semana el XII Congreso Nacional del Medio Ambiente CONAMA y el I Congreso Internacional de la Economía Solidaria. Dos eventos radicalmente distintos por su vocación, magnitud, forma de organización y financiación, o por las repercusiones mediáticas y los ecos que provocan en la esfera pública. Una coincidencia que nos sirve como excusa para trazar los contornos de distintas formas de aproximarse a la relación entre economía y crisis ecológica, así como los imaginarios alternativos que se apuesta por movilizar para enfrentarla.
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Paul Krugman vs. Richard Heinberg: La desmesura sentando cátedra

Paul Krugman vs. Richard Heinberg(El debate decrecimiento vs. neokeynesianismo también se está dando en otros lugares. El texto original que reproducimos hoy —“Paul Krugman and the limits of hubris”—, forma parte del boletín Museletter#269 publicada en octubre de 2014 en el web de su autor, Richard Heinberg. Ha sido traducido por Sara Plaza y revisado por Edgardo Civallero y publicado previamente en su blog.)

Paul Krugman y los límites de la arrogancia

El economista Paul Krugman sin duda se siente molesto y fastidiado por la idea de que pueda haber límites al crecimiento económico: a su artículo de opinión en el New York Times del 18 de septiembre (Errors and Emissions, al que respondí en Resilience.org, [en español Errores y omisiones de Paul Krugman]) le ha seguido otro titulado Slow Steaming and the Supposed Limits to Growth. Es interesante examinar sus últimas afirmaciones y argumentaciones una a una, ya que revelan buena parte de lo que piensan los economistas, y porqué hacen caso omiso de las ciencias físicas cuando se trata de cuestiones referidas a recursos finitos y la posibilidad de crecimiento económico infinito en un planeta pequeño.
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Marga Mediavilla: Debates en torno al decrecimiento: por favor, toquemos tierra

(Un nuevo artículo de Margarita Mediavilla, publicado este pasado martes en nuestro blog hermano en ElDiario.es.)

Marga Mediavilla. Foto: EQUO

Marga Mediavilla. Foto: EQUO

En los últimos meses se ha generando un cierto debate entre economistas críticos y personas afines a las tesis del decrecimiento, que recientemente se ha visto reavivado con la publicación del Manifiesto Última Llamada. Este diálogo entre las posiciones “socialistas” -con su objetivo de justicia social-, y las “ecologistas” -con su preocupación por los límites del planeta- es, sin duda, uno de los retos intelectuales más necesarios en este principio de siglo. Sin embargo, da la impresión de que se está llegando a un callejón sin salida, puesto que las posiciones se vuelven cada vez más enconadas sin que se avance ni se aporten reflexiones valiosas.
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