Transiciones y colapsos. El ecologismo social en el Siglo de la Gran Prueba

Jorge Riechmann (Foto: M. Beltrán)

Jorge Riechmann (Foto: M. Beltrán)

Compartimos con vosotros una presentación de Jorge Riechmann preparada para un reciente congreso de Ecologistas en Acción, que continúa explorando las implicaciones del colapso civilizatorio cuya amenaza motivó la creación del manifiesto Última llamada, uno de cuyos principales promotores fue el propio Jorge.

Aunque se puede descargar en formato PDF, con el cual inauguramos una nueva sección de Documentos, os ofrecementos a continuación transcrito el texto de la presentación (y algunas de las imágenes):

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¿Dónde estamos? Una trayectoria de colapso

Diagostica Ernest Garcia, uno de los mejores analistas de la realidad socioecológica de las sociedades industriales: “La mejor información disponible indica que, allá por la mitad del siglo XX, la civilización industrial entró a toda velocidad en una trayectoria de muerte; y que ha seguido hasta un punto en que ningún milagro, ni técnico ni político, podrá alargar sustancialmente su camino”. Ernest Garcia, “Car le temps est proche: la crise écologique et l’apocalypse sans cesse annoncée”, en Apocalypses: imaginaires de la fin du monde, número 28 (monográfico) de Socio-Anthropologie coordinado por Alain Gras, París 2013, p. 123.

Ojo: colapso no significa necesariamente apocalipsis

Una consideración elemental: el mundo de nuestros abuelos/ tatarabuelos, energéticamente, se hallaba más o menos al nivel al que nos conducirá el inevitable descenso energético a
finales del siglo XXI.

Cf. las vivencias de José Manuel Naredo en la posguerra de la España franquista. Autobuses eléctricos, coches que funcionaban con gasógeno…

¿Cuándo se jodió la Edad Moderna? Cinco momentos clave

(Parafraseando al personaje de Mario Vargas Llosa, Santiago Zavala en Conversación en la catedral, que se pregunta: “¿En qué momento se había jodido el Perú?”)

Cinco momentos clave: 1. La derrota de Bartolomé de las Casas y sus posiciones proindias en el decenio de 1550, que sella la tragedia del colonialismo europeo.
2. La derrota de la línea de ilustración y tolerancia que, en el Renacimiento, representan Erasmo y Montaigne: ese cierre (pensemos en la aniquilación del erasmismo español) abre el camino a las guerras de religión en Europa, y la consolidación de los Estados modernos.
3. La derrota de los ludditas en la Gran Bretaña de comienzos del XIX.
4. La derrota de las revoluciones proletarias en Alemania y Centroeuropa en la salida de la primera guerra mundial.
5. Y la derrota de los movimientos ecologistas en los años ochenta del siglo XX.

Fracaso del movimiento ecologista (y con él de la humanidad entera)…

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Ese cartel, impreso cuando salían a la calle los primeros números de la revista mientras tanto (que fundaron Giulia Adinolfi y Manuel Sacristán) en 1979-80, cuelga en la pared de mi despacho universitario, en Cantoblanco.

La perspectiva rojiverdevioleta de la revista era la correcta, pero ¿quién diría hoy que esos esfuerzos no han resultado derrotados?

Estamos en derrota, nunca en doma

Ojo: reconocer derrotas (porque hemos de hacernos cargo de la realidad, ¿verdad?, aunque ésta sea dura y desagradable) no quiere decir dejar de pelear…

“Estamos en derrota, nunca en doma”, dice un verso de Claudio Rodríguez que vale la pena conservar en la memoria.

Una buena lectura: la edición de Gerónimo: historia de su vida que realizó Manuel Sacristán. Hoy, más fácilmente accesible, Manuel Sacristán: Sobre Gerónimo, edición de Salvador López Arnal, Libros del Viejo Topo, Barcelona 2013.

De un importante documento científico reciente:

“La Tierra se está acercando rápidamente a un punto de inflexión [tipping point; también podría traducirse por “punto de vuelco”]. Los impactos humanos están causando alarmantes niveles de daño a nuestro planeta. En cuanto científicos que estudiamos la interacción de la gente con el resto de la biosfera mediante una amplia gama de enfoques, estamos de acuerdo en que la evidencia de que los seres humanos están dañando los sistemas vitales básicos [life-support systems] es abrumadora.”

La Tierra se está acercando rápidamente a un punto de vuelco

“Convenimos además en que, a tenor de la mejor información científica disponible, la calidad de la vida humana va a sufrir una degradación sustancial para el año 2050 si continuamos en nuestro camino actual.

La ciencia demuestra de manera inequívoca los impactos humanos de interés crucial:

A) Disrupción del clima – el cambio climático más fuerte y más rápido desde que la especie humana habita este planeta.
B) Extinciones – desde que los dinosaurios se extinguieron no habían desaparecido tan rápido tantas especies y poblaciones, tanto en tierra firme como en los océanos.
C) Pérdida de diversos ecosistemas en bloque -hemos arado, pavimentado, asfaltado o artificializado de otras formas más del 40% de las tierras libres de hielo, y no hay lugar en la tierra o en el mar está libre de nuestras influencias directas o indirectas.
D) Contaminación – los contaminantes ambientales en el aire, el agua y la tierra están en niveles récord y siguen aumentando, perjudicando gravemente a las personas y la vida silvestre de maneras imposibles de prever.
E) El crecimiento de la población humana y las pautas de consumo – los siete mil millones de personas vivas hoy en día es probable que crezcan hasta 9.500 millones en 2050, y las presiones derivadas del elevadísimo consumo material entre la clase media y los ricos pueden intensificarse.

Cuando quienes hoy son niños y niñas lleguen a la mediana edad, es extremadamente probable que los sistemas vitales básicos de la Tierra que sustentan la vida de la Tierra, de importancia crítica para la prosperidad humana y la mera existencia de la especie, se hallarán irremediablemente dañados por la magnitud, el alcance global, y la combinación de estos factores antropogénicos de estrés ambiental, a menos que adoptemos medidas concretas e inmediatas para asegurar un futuro sostenible y de calidad.” Barnosky, A.D.et al (2013): Scientific Consensus on Maintaining Humanity’s Life Support Systems in the 21st Century, http://mahb.stanford.edu/consensus-statement-from-global-scientists/ (traducción de Jorge Riechmann)

¿Evitar el colapso? Todo indica que ya no

“A menos que…” Tenemos que examinar con cuidado ese “a menos que”.

¿Tenemos aún tiempo para hacer lo que deberíamos haber hecho ya?

La angustiosa cuestión de los plazos…¿Se puede evitar el colapso? Todo indica que ya no. No parece que esté ya en nuestra mano detener el ecocidio –que irá de consuno con un genocidio.

Nuestro manifiesto Última llamada (julio de 2014)

Manuel Casal Lodeiro: “Que habrá una reducción brusca (rápida en términos
históricos) de la complejidad a todos los niveles de la sociedad (eso y no otra cosa es un colapso) es algo que se deriva necesariamente del inevitable descenso energético…”
https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/2014/10/29/florent-marcellesi-tres-razones-por-las-que-la-crisis-ecologica-deberia-ser-portada/

Vamos hacia grandes discontinuidades históricas

Vamos hacia grandes discontinuidades históricas: el futuro no se parecerá al pasado –en los decenios próximos menos que nunca.

La perspectiva tendría que ser ahora más bien la de fracasar mejor (Samuel Beckett), colapsar mejor.

Necesidad de duelo

La prosperous way down o la décroissance joyeuse no son muy creíbles. (Ni tampoco, desde luego, el desarrollo sostenible ni el green growth ni la prosperidad sin crecimiento, aunque las razones son distintas en cada caso.)

Se piden soluciones: DAME SOLUCIONES… La gente necesita perspectivas positivas.

Y sin embargo, ya no hay buenos caminos ante nosotros.

Necesidad de duelo.

Escenarios indeseables –pero posibles…

Regresión civilizatoria, escenarios tipo Mad Max: derrumbe descontrolado de las instituciones y de la organización social como ya ocurrió en la civilización maya en el siglo IX, o ya está ocurriendo en Estados fallidos como Sudán.

Fascismo: el reparto autoritario, violento y excluyente de los pedazos de naturaleza que queden, como ya está pasando a través del expolio de recursos del Norte a las poblaciones del Sur. Un libro que vale la pena releer: Carl Amery, Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI? Hitler como precursor, Turner/ FCE, Madrid 2002.

Estaría bien releer Colapso de Jared Diamond

… particularmente el capítulo consagrado a la Isla de Pascua, Rapa Nui.

También de interés: Ricardo Almenar, El fin de la expansión. Del mundo-océano sin límites al mundo-isla, Icaria, Barcelona 2012. Donde leemos:

“Hay un dicho en prospectiva que afirma que mirando el futuro se esclarece el presente. Éste es el sentido final que posee todo ejercicio prospectivo: explorar, analizar y evaluar el mañana para mejor actuar hoy” (p. 131).

Estamos muy mal preparados para la dureza de las situaciones que vienen

Desconexión con respecto a las realidades biofísicas.

Inercias y sesgos cognitivos (cf. el texto de Quim Sempere).

Prejuicios culturales: “Haz lo que sea, pero no vuelvas al campo”, le decía su padre a Cristóal Toral (pintor nacido en 1940; su padre fue carbonero en la Sierra de Antequera).

Expectativas erróneas.

Tecnolatría: vendrán las tortugas ninja a salvarnos con sus rayos mágicos…

Dos dinámicas causales esenciales

Las dos dinámicas causales esenciales, a lo largo del siglo XXI:

Calentamiento global (fin de la estabilidad climática, acidificación de los océanos, devastación de ecosistemas, disrupción social).

Cénit del petróleo (fin de la energía barata, descenso energético) y escasez de otros recursos naturales básicos (peak all).

Una intensa degradación de la biosfera y las sociedades humanas

Y a largo plazo, más allá de los decenios próximos, la hecatombe de biodiversidad puede ser incluso peor.

Derrota del movimiento ecologista (en sentido amplio, incluyo en el p. ej. el decrecentismo) que propone estrategias de pararnos y reorientar.

El meollo del mensaje ecologista es una obviedad: no es posible el crecimiento económico indefinido dentro de una biosfera finita.

1 por ciento/ 98 por ciento/ 1 por ciento

Pero llevamos medio siglo repitiéndolo, de todas las formas posibles, y la sociedad (el grueso de la sociedad) no nos oye.

El activista brasileño Francisco Chico Whitaker, uno de los fundadores del Foro Social Mundial de Porto Alegre (desde 2001), recalca: “No creo que esto sea una batalla del 99% contra el 1% de los poderosos, como defendía Occupy Wall Street. Es una lucha del 1% de críticos para que el 98% despierte y combatamos juntos al otro 1% que dirige el sistema”. Camilo S. Baquero: “Si uno niega a la izquierda, otros acaban ocupando ese espacio” (entrevista a “Chico” Whitaker), El País, 13 de mayo de 2014.

Continúa en todas partes la huida hacia adelante –salvo para ínfimas minorías.

Con la crisis que comenzó en 2007, la fe en el capitalismo está quebrantada: pero no se ve un modelo alternativo.

Los límites de las rupturas posibles ahora: Podemos o Syriza. (Cf. el reciente documento programático de Vicenç Navarro y Juan Torres.)

Lo importante y lo urgente

La respuesta que repiten casi siempre las izquierdas, tanto en el Norte como en el Sur:
“Los problemas del medio ambiente son muy importantes, pero lo urgente ahora es dar de comer a la gente”.

Una variante (de Juan Carlos Monedero): “Hablando de decrecimiento no se ganan elecciones”. Cf. el artículo de José Enrique Noguero Rodríguez “Podemos y el techo de cristal”, en el blog de Antonio Turiel The Oil Crash, 3 de diciembre de 2014.

Tecnolatría casi intacta

Y la fe en la tecnociencia (que yo suelo llamar tecnolatría) sigue incólume.

La encuesta “Perspectivas de futuro de la sociedad”, realizada en diciembre de 2013 (a una muestra de 1.200 españoles y españolas mayores de 18 años), mostró que el 92% creía probable que, en los próximos veinte o treinta años, haya de reducirse drásticamente el uso de combustibles fósiles, ya sea por agotamiento de los recursos o para evitar un cambio climático catastrófico.

Pero de esa gente, sólo el 23’8% cree que habrá escasez de energía y crisis económica (es decir, apenas una de cada cinco personas del total).

El resto confía en que las energías renovables, la energía nuclear y quizá nuevos inventos permitirán continuar con el business as usual: a esto podemos llamarlo fe ciega en la técnica, o tecnolatría. Mercedes Martínez Iglesias, “No tan ricos, pero aún muy consumistas”, ponencia en el Simposio internacional “¿Mejor con menos? Decrecimiento, austeridad y bienestar”, 6, 7 y 8 de octubre de 2014, Facultat de Ciències Socials de la
Universitat de Valencia.

Fracasarán las estrategias de huida hacia adelante…

Así que la mayoría social mantiene incólume una tecnolatría sin fundamento. Donde haría falta revolución ético-política, se sigue esperando la salvación de la tecnociencia.

Fracasarán, estoy convencido, las estrategias de huida hacia adelante en que están sumidas nuestras sociedades… Pero en esa huida, la biosfera será devastada.

Dos señales que dan mucho que pensar:
– El programa nuclear de Bolivia
– Mark T. Brown y la energía nuclear

La nave espacial de Virgin Galactic se estrelló en el desierto de Mojave

(el 31 de octubre de 2014) …

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El programa nuclear de Bolivia

El presidente boliviano, Evo Morales, anunció el pasado 22 de enero de 2014 que el desarrollo de la energía nuclear era una “prioridad estratégica” para su país. Insistió en los meses siguientes:

“El presidente boliviano, Evo Morales, anunció que se destinarán US$ 2.000 millones para el desarrollo de energía nuclear que atenderá redes eléctricas, agricultura, investigación y medicina.

Morales precisó que el programa de energía nuclear arrancará el próximo año [2015] en el departamento de La Paz.

La mejor forma de liberarnos también es teniendo energía nuclear para fines pacíficos’, señaló el mandatario durante un acto público celebrado en La Paz.”

“Un grupo de expertos argentinos recomendó en agosto pasado el uso de energía nuclear para diversificar la matriz energética en Latinoamérica. Viviana Ishida, experta argentina, sostuvo que la energía nuclear tiene un uso eficiente porque no produce gases de efecto invernadero y se pueden controlar las emisiones radioactivas. Además, mejoró la tecnología tras los desastres en las centrales de Chernóbil (1986) y Fukushima (2011).

“En el caso de Bolivia puede significar una diversidad en la matriz energética porque tiene otras fuentes de generación de electricidad (ríos y gas)”, dijo.

El presidente Morales pidió asesoramiento técnico de Argentina y Francia para instalar el próximo año la central nuclear.” El Comercio, 2 de octubre de 2014: “Bolivia destina US$2.000 millones para crear programa nuclear”.

Mark T. Brown y la energía nuclear

Incluso las elites bien informadas se guían por valores equivocados y esperanzas infundadas, y piden seguir la huida hacia adelante:

Mark T. Brown, ecólogo, director del Center for Environmental Policy de la Universidad de Florida: construir centrales nucleares para preservar internet. Simposio internacional sobre las transiciones a sociedades poscarbono “¿Mejor con menos? Decrecimiento, austeridad y bienestar”. Universitat de València, Campus dels Tarongers, 6, 7 y 8 de octubre de 2014.

Pero ¿qué régimen político- social sería compatible con eso?

Queremos dejar atrás al ser humano

Queremos dejar atrás al anthropos (cf. el sentimiento de “vergüenza prometeica” según Günther Anders)…

…y la tecnociencia nos promete que lo haremos.

1. La cultura cyborg, con sus promesas de inmortalidad al fondo: cf. la “Universidad de la
Singularidad” en Silicon Valley, y todo el mov. Transhumanista…
2. La negociación automatizada en los mercados financieros.
3. La guerra a través de robots, drones, ciberataques y demás.
4. Big Data: la investigación realizada por seres humanos, buscando conexiones causales en diferentes esferas de la realidad, sustituida por las correlaciones estadísticas en masas de datos que superan todo lo gestionable por nuestras limitadas capacidades cognitivas.

Para que no se caiga internet, devastaremos la biosfera

¡Nunca hubo tan poca resistencia, tan poca conciencia crítica frente a una tecnología tan
invasiva!

Pero es que el dejar atrás al anthropos encarna en un objeto amable, percibido por la gente como una herramienta de libertad: el smartphone.

Parafraseando a Frederic Jameson: nos resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el final del smartphone.

Volvamos a las dos dinámicas causales más importantes

Calentamiento climático y peak oil.

Animado debate (en los dos últimos decenios) sobre cuál de ellas predominaría…

Dentro de Ecologistas en Acción, Ramón Fernández Durán insistía en el cenit del petróleo, Ladislao Martínez en el calentamiento global…

Esperanza de algunos “picoileros” en que la contracción económica producida por el cénit del petróleo evitaría lo peor del calentamiento global.

Hoy sabemos algo más

Ya estamos en el cénit del crudo convencional (desde 2005, según reconoce incluso la AIE)…
pero los emisiones de GEI siguen creciendo rápidamente.

Y el calentamiento global está yendo más deprisa de lo que se podía aventurar hace sólo diez años…

Hacemos frente a una verdadera emergencia climática (a la que habría que responder, ay, con una contracción de emergencia).

La respuesta del sistema es la huida hacia adelante

La respuesta del sistema es la huida hacia adelante: explotaciones de las arenas bituminosas (como en Alberta, Canadá), hidrofractura (fracking), petróleo del Ártico (primeros barriles extraídos en el verano de 2014), perforaciones en aguas profundas… y recurso masivo al carbón.

Menor TRE, menos energía útil, más dificultades económicas, mayores emisiones de GEI.

Necesidad de precios altos del petróleo (por encima de 90/ 100 $/ barril) para que fluya suficiente inversión.

Un útil esquema cualitativo de David Holmgren… con cuatro escenarios de descenso energético…

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…a partir de esas dos variables causales principales.

1. Cambio climático leve, descenso energético suave: escenario “tecnoverde”.
2. Calentamiento fuerte, descenso energético suave: escenario “tecnomarrón”.
3. Calentamiento fuerte, descenso energético fuerte: escenario “sálvese quien pueda”.
4. Cambio climático leve, descenso energético fuerte: escenario “cuidar la Tierra”. Esto proviene de su trabajo Future Scenarios de 2007.

Vamos hacia –estamos ya- en el mundo “tecnomarrón”

El cénit del petróleo, lejos de reducir las emisiones de GEI, las ha acelerado: estamos
en el lamentable mundo tecnomarrón.

Vaya marrón. (De todas formas, ojo: esto es una herramienta heurística cualitativa, no
una predicción. Los futuros posibles vienen mediados por factores culturales, sociales,
políticos…)

Un debate muy importante aquí: la capacidad de acción humana

¿Hasta qué punto podemos controlar intencionalmente el decurso de nuestras sociedades en la biosfera?

¿Podemos cambiar el mundo de forma consciente? (En el pasado, desde luego, no lo hemos hecho…)

Un texto valioso para este debate: Erik Lindberg, “Agency on demand?”, en resilience.org, 21 de enero de 2014.

Lo aparcamos para más adelante…

La tentación de tirar la toalla

La tentación de muchos/as ecologistas, en muchos lugares del mundo, ante una situación tan desoladora: renunciar.

Un testimonio impresionante: “Giving up on environmentalism”, del ecologista
canadiense Dave Pollard. Entrada en su blog How to save the world, 10 de abril de 2012. Puede consultarse en http://howtosavetheworld.ca/2012/04/10/giving-up-on-environmentalism/

No es responsable proponer simplemente el éxodo

E incluso si no se tira la toalla del todo: la tentación del éxodo, de buscar un refugio.

Pero no son posibles estrategias de simple éxodo (me voy al campo con algunos colegas y tratamos de montar una comuna rural autosuficiente), porque

A) lo que supuestamente dejamos atrás, en realidad no lo dejamos atrás, y
B) ¡es demasiado peligroso!

De un correo electrónico de Pedro Prieto

El 3 de noviembre de 2014 escribía Pedro: “(…) Ya no podemos comportarnos de forma animal, por muy razonable (no racional) que sea, porque efectivamente, no tenemos escape.

Veo la onerosa central nuclear de Almaraz de 2 GWe (y cuando pasé por allí hace una semana, con una enorme nube de vapor en kilómetros a la redonda, incluyendo la carretera nacional N-V, por la evaporación de los 4 GWt en sus piscinas de evacuación de calor), que forma una niebla tremenda en esta época del año por las mañanas.

Imagino sus piscinas de refrigeración activa de las barras gastadas, llenas o casi llenas de dichas barras y sus dos reactores llenos de barras por gastar, ya cercana esta central a su vida útil. E imagino que no tengo escapatoria, viviendo a 40 km. de allí, estando en la dirección de los vientos dominantes (o aunque no lo estuviera). Estoy obligado a no poderme escapar al pueblo y olvidarme. Estoy obligado a exigir que se vayan sacando las barras de las piscinas ‘ya mismo’ y colocándolas en cascos secos, aunque sea mucho más costoso y algo temporal también, para que, al menos en caso de parada eléctrica generalizada y prolongada, no tengamos una fusión como la de Fukushima.

Pobres seres vivos de la cuenca del Tajo, pobre Lisboa, pobre de mí. Pobres de los que están aguas abajo de cualquier río, si las depuradoras dejan de funcionar, en un mundo que excreta todo a los cauces y no lo sabe porque supuestamente depura sus detritos (depurar: sacar la mierda del cauce para ponerla en otro sitio).

No, no podemos irnos a provincias, dejar este entuerto como está y desentendernos. Yo seguiré en esto, mientras pueda, aunque esté en el pueblo. Se lo debo a mis hijos y se lo debo a mis nietos. Se lo debo a los que vienen detrás.”

¿Navegar por el colapso?

“Siguiendo los análisis de gente que, como Dennis Meadows p.ej., nos dicen que la sostenibilidad es ya imposible y que debemos buscar más bien la resiliencia, considero que no debemos engañar ni engañarnos con el concepto de solución, que implica generalmente una vuelta o mantenimiento de lo de antes. Pero no, la situación no tiene solución en ese sentido. Y de lo que deberíamos hablar, unido a lo que comentaba antes, es de adaptación ante el (inevitable) colapso.

Es el concepto que repetimos muchos de navegar por el colapso sin naufragar, es decir, sin caer en los peores escenarios que como tú bien dices pueden pasar por mundos tipo Mad Max o bien ecototalitarismos injustos e insolidarios, hobbesianos o hitlerianos, que es el rumbo que llevamos si no hay un giro radical de timón.” (Manuel Casal Lodeiro).
https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/2014/10/29/florent-marcellesi-tres-razones-por-las-que-la-crisis-ecologica-deberia-ser-portada/

¡No esperéis demasiado del fin del mundo!

Qué difícil esa navegación… Ese caminar entre varios abismos por una senda estrechísima.

“No esperéis demasiado del fin del mundo”, nos dice Stanislaw Jerzy Lec en uno de sus “pensamientos despeinados”.

Prepararse para el colapso: propuesta de mapa político (del blog de Dave Pollard)

transiciones-y-colapsos-political-map-for-collapse

De la web de Holmgren

transiciones-y-colapsos-ecotopia-resistance-collapse-transformation

Un debate aplazado

Un debate interesante aquí (pero queda para otra ocasión): civilización, “descivilización” y barbarie.

La nostalgia de ser animalillos inocentes…

Un interesante punto de partida para el debate: el manifiesto “Uncivilization” del Dark Mountain Project.

No podemos controlar la Megamáquina

¿Podemos controlar la Megamáquina –por emplear el término que acuñó Lewis Mumford en Técnica y civilización, hace ya decenios? Otro concepto-metáfora que puede resultar útil: Extremistán. Véase Jorge Riechmann, Moderar Extremistán, Díaz & Pons, Madrid 2014.

La respuesta es no –debería resultar obvio a estas alturas del siglo XXI. Deshágamonos de las ilusiones de control global. (Pero ello no puede suponer un pretexto para renunciar a un poco de dominio sobre nosotros mismos.)

No es que no tenga sentido la recomendación de “esperar lo inesperado” (Heráclito de Éfeso) que Edgar Morin suele hacer, y que yo mismo he hecho muchas veces…

En un mundo de sistemas complejos, habrá sorpresas (buenas y malas). Debemos esperar lo inesperado. No tenemos por qué ser deterministas energéticos.

Pero las dos grandes dinámicas causales antes mencionadas acotan los futuros posibles: disponibilidad de energía y calentamiento global.

(La única escapatoria de ese marco es creer en milagros tecnológicos.)

Dos lecturas interesantes: Los límites del crecimiento reexaminados, de Ugo Bardi, y 2052 de Jorgen Randers.

Si no podemos controlar la Megamáquina, ¿se sigue de ello un retirarse a esperar la catástrofe –hacia la que avanzamos a toda velocidad?

No, sería un non sequitur. Por una parte, está la vieja posibilidad de poner palos en las ruedas, actualizada como echar arena entre los engranajes primero, y más recientemente como desconfigurar conexiones entre los circuitos. Esto, a veces, querrá decir activo sabotaje noviolento; otras veces, sólo pronunciar una palabra. Si es la palabra adecuada en la circunstancia justa.

Por otra parte, subsiste la orientación general de fracasar mejor.

El derrumbe de la Megamáquina será –lo sabemos— una espantosa tragedia; cabe trabajar por reducir en lo posible la inconcebible masa de sufrimiento –tanto el humano como el de las demás criaturas.

Richard Heinberg aventura que

“la contracción económica es inevitable. Y mientras, los Gobiernos y los Bancos Centrales siguen explotando una burbuja tras otra (incluso más allá de la actual burbuja bursátil/ de bienes inmuebles/ de fractura hidráulica que se ha configurado para reventar el aumento de los tipos de interés).

Lo que realmente importa es cómo se maneja esa contracción.”

Dos orientaciones de Heinberg

“Hay buenos argumentos para afirmar que ya es demasiado tarde para cambiar las tendencias de aumento de la población, consumo y contaminación, lo cual converge todo ahora, y lo mejor que podemos hacer aquellos de nosotros que estamos despiertos y somos conscientes de la realidad biofísica es adaptarnos de forma inteligente a las fases del colapso que ha de producirse, construyendo formas de resistencia en nuestras vidas y creando comunidades resilientes que sean capaces de capear las tormentas que se avecinan (de forma tanto literal como metafórica) con tanto éxito como sea posible.”

“Igualmente, debemos seguir haciendo todo lo posible para contrarrestar estas tendencias, desarrollando una mayor capacidad de supervivencia, y no haciendo un daño aún mayor a las redes ecológicas, de cuya integridad dependen las generaciones futuras. En mi opinión, ambas cosas son correctas.” Richard Heinberg, “Construir formas de resistencia y comunidades para afrontar el previsible colapso que se avecina”, publicado inicialmente en Common Dreams el 25 de julio de 2014. Reproducido en http://tratarde.org/richard-heinberg-construir-formas-de-resistencia-y-comunidades-para-afrontar-el-prev
De Heinberg se ha publicado en 2014 un libro importante en español: El final del crecimiento (El Viejo Topo, Barcelona).

La ilusión de tanta gente con Podemos, desde la primavera de 2014, expresa entre otras cosas esperanza en el control de la Megamáquina…

Pero se trata de una esperanza engañosa, que (suponiendo que Podemos llegue realmente a algunos puestos de mando) puede generar en un segundo momento desencanto y frustración… si no algo peor (en toda Europa, ya lo sabemos, crece la extrema derecha).

Necesitamos una estrategia compleja

A corto plazo: perspectivas de descenso energético y crisis económica prolongada, con elevados niveles de paro y desprotección social.

A escala planetaria, la hegemonía del neoliberalismo apenas ha sufrido quebranto. En este corto plazo la capacidad para emprender un cambio de modelo socioeconómico se diría muy limitada. Y las perspectivas de colapso civilizatorio no dejan de hacerse más reales y cercanas.

Todo ello aconsejaría probablemente una estrategia compleja que incluiría:

1. Prever una oleada de desencanto e ir ingeniando formas de “vacunar” contra
el mismo
…. En algunas dimensiones muy básicas de las luchas sociopolíticas no hay
atajos. Hay que tomar muy en serio la posibilidad de derivas fascistas.
2. Potenciar las iniciativas de construcción comunitaria a todos los niveles. Sin grandes avances en las dimensiones de igualdad, cooperación y cuidado resulta difícil imaginar buenas salidas a la crisis presente (o al menos salidas no tan malas). Construir iniciativas comunitarias de base –siempre que logren esquivar los peligros del particularismo- resulta esencial en este horizonte incierto.

Estrategias duales

3. Poner en marcha lo que, en estos últimos meses, algunas personas venimos llamando
Estrategias Duales.

Eso quiere decir: intentar maniobrar con alguna habilidad el Titanic que inexorablemente va a hundirse –pero no con la expectativa de evitar el naufragio, sino sólo de crear mejores condiciones para el salvamento de los pasajeros.

Y comenzar ya a construir más botes salvavidas, y a organizar las formas de
cooperación solidaria que pueden reducir los costes del naufragio. Algunas sugerencias para las dos patas de esta estrategia dual de transición en sendos números de la REC (Revista de Economía Crítica) monográficos sobre Pensar la transición, coordinados por Óscar Carpintero y Jorge Riechmann (um. 16 y 17, publicados en 2014). Así como en el volumen coordinado por Jorge Riechmann Alberto Matarán, y Óscar Carpintero Los inciertos pasos desde aquí hasta allá: alternativas socioecológicas y transiciones poscapitalistas. Univ. de Granada/ CICODE, 2014.

En términos menos metafóricos:

“Estrategia dual”, en el sentido de A) pelear con fuerza por las máximas cuotas posibles de poder institucional, para democratizar las instituciones y proteger los bienes y servicios públicos (buscando esos avances en las dimensiones de igualdad, cooperación y cuidado)

pero al mismo tiempo B) ser bien conscientes de los estrechos límites impuestos al ejercicio de ese poder, y los muchos condicionantes a que estará sometido; y propiciar entonces la “tolerancia” de esas nuevas autoridades electas para formas extensas de experimentación social poscapitalista autoorganizada desde abajo.

Diez, cien, mil Marinaledas

Digámoslo con una imagen : “diez, cien, mil Marinaledas” –pero con una dimensión ecológica y feminista mucho más marcada (y sin caer en la ingenuidad de pensar que la “Marinaleda realmente existente” sea una realidad ejemplar en todas sus dimensiones).

Las sugerencias de Emilio Santiago Muiño en este sentido

“¿Cuáles son las condiciones para una transición realista hacia la sostenibilidad, o sencillamente para evitar lo peor como dice Jorge Riechmann, en el marco político y sobre todo cultural actual?

Dado el material humano que conformamos las sociedades modernas, es obvio que no se pueden ganar grandes mayorías sociales alrededor de un programa decrecentista que lleva a la limitación del consumo y el cambio de pautas de vida.

(No al menos de momento, pero hasta eso cambia, y como Margarita Mediavilla soy moderadamente optimista sobre las posibilidades de seducción progresiva de una vida más sencilla y más local… Tampoco habría que descartar del todo una explosividad de conciencia de las que en ocasiones, muy pocas, ocurren en la historia, de las que las conversiones religiosas son las más llamativas).

Por eso me parece ingenuo por nuestra pretender que gente ha apostado por jugar al juego de tomar el poder [por vía electoral] con las reglas que este juego tiene (entre las que encuentra ofrecer soluciones rápidas a una sociedad infantilizada como bien describe Jorge) sean, en su discurso público, todo lo contundente que podemos ser nosotros.

Pero es importante que al menos conozcan realmente lo que está pasando. Luego ya lo expresarán, o no lo expresarán, de modo coherente (pero habría que distinguir aquí la estrategia comunicativa que puedan adoptar después con fines electorales de su análisis real de la situación).

¿Cuál sería el mejor escenario posible dentro del realismo que imponen las circunstancias actuales? Que a la sombra de un proceso de vuelco político suficientemente radical como para emprender grandes cambios estructurales que son transversales a nuestras propuestas y que además, a diferencia de nuestro discurso, en teoría (también discutible esto) pueden ganarse el apoyo rápido de amplios sectores de la población…

…(fuerte redistribución de la riqueza, defensa de ciertas coberturas públicas,
ruptura o revisión con el entramado de acuerdos internacionales que precondicionan cualquier política económica –euro, OMC-, auditoría de deuda…), se nos facilite emprender proyectos con un sentido mucho más ajustado a la realidad de la crisis socio-ecológica.

En otras palabras, que se abra un contexto que se pueda trabajar en alternativas sólidas y masivas de tipo decrecentista o ecosocialista, aunque sean parciales e incoherentes con otras política públicas; un contexto que facilite ir construyendo frenos de emergencia y embriones de sostenibilidad al margen de un foco mediático que, de momento, tenemos culturalmente perdido (…).

En mi último viaje a Cuba, estudiando la adaptación cubana del Periodo Especial, una importante ambientalista cubana responsable de la promoción de la agricultura urbana me explicó algo que me hizo pensar mucho: el gobierno no podía asumir una política oficial de rechazo al modelo de desarrollo occidental, porque hubiera supuesto un estallido social. Pero lo que sí permitió fue dejar hacer, que se experimentase con alternativas sostenibles. Y algunas las apoyó decididamente (otras en absoluto, frente a una imagen muy idealizada del caso cubano que tenemos fuera). Quizá sea algo de lo que podamos extraer algunas lecciones sobre que cabe esperar de gente en un gobierno.” Emilio Santiago Muiño, comunicación personal, 11 de julio de 2014. Véase también su texto “Colapso capitalista y reencantamiento civilizatorio” en Salamandra 21-22, invierno 2014-2015.

Para el debate: otras propuestas estratégicas

El australiano David Holmgren plantea que la desconexión económica activa de una minoría (quizás el 10%) de la “clase media global” podría acelerar el inevitable desplome del sistema financiero (más que resultar en una simple reducción proporcional del agotamiento de recursos y el impacto ambiental). Cf. su texto “Crash on demand”, de diciembre de 2013.

6 comentarios en “Transiciones y colapsos. El ecologismo social en el Siglo de la Gran Prueba

  1. Pingback: una reflexión sobre transiciones y colapsos | tratar de comprender, tratar de ayudar

  2. Hola. Sólo una leve corrección. El autor de la entrada en el blog de “The Oil Crash” llamada “Podemos y el techo de cristal” corresponde a un servidor, Enrique, y no Jose como se referencia. Muchas gracias.

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  3. Hola a tod@s,

    Ayer estuve en la charla de Jorge en Valencia.De las notas que tomé:

    El colapso es inevitable , solo queda prepararse para el post-colapso
    La tecnosfera, yendo contra la biosfera, está mal diseñada (Commoner)
    Las soluciones mejores probablemente ya no están a nuestro alcance. No tenemos precedentes históricos donde aprender.
    Vivimos intramuros, mientras extramuros los problemas no han dejado de agravarse
    Es imprescindible una regulación global de la economía
    Había una ventana de oportunidad con el crash del 2008 que ha sido desaprovechada
    La tecnolatría es la principal responsable de que no estemos haciendo frente o preparándonos adecuadamente
    Hay que desactivar el optimismo de la voluntad; se ha estrechado el terreno de perspectivas positivas
    Hablando de colapso “no se liga”. Referencia indirecta a Podemos, que fue retomada con mayor concreción en el coloquio cuando alguien acusó a su programa económico de keynesiano
    Mediremos la magnitud del fracaso en función del número de supervivientes, de si hemos podido evitar o no el genocidio
    El Titanic se va a hundir, pero debemos maniobrar para evitar los peores escenarios y tener listos todos los botes salvavidas
    Conceptos sociales de futuro: igualdad, cooperación y cuidado.
    No entendí muy bien lo de la ‘mentira noble’ de Platón – a la que también se refiere Samuel Alexander en su novela Entropia, que os recomiendo.

    Por lo demás el público entregado y encantado (sala llena a rebosar con gente por los suelos). Aunque siempre hay quien no se entera del todo y decía que China era un obstáculo a las negociaciones del clima, etc.
    No he sido exhaustivo pero espero que suficientemente preciso.

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  4. Pingback: Dándole otra vuelta al «efecto Carter» – De(s)varia materia

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