Manuel Casal Lodeiro: ¿Transición (Ecológica)? ¿Qué transición?

(Traducción actualizada por el autor de un artículo previamente publicado en gallego por la revista Luzes.)

¿Transición Ecológica o gatopardismo?Uno de los aspectos más novedosos y comentados del inesperado gobierno de Pedro Sánchez es el nuevo Ministerio para la Transición Ecológica. Más allá de este llamativo nombre, ¿qué es lo que hay?, ¿hacia dónde nos ofrecen transitar? Una transición se entiende como un proceso de paso de un lugar, de un sistema o de un estado a otro diferente. Por ejemplo, en España se denomina Transición política la que nos llevó de la dictadura a esto que tenemos desde 1975-78 y que muchos llaman “democracia”. Sin embargo, cuando nos hablan de una “transición ecológica” podemos entender más o menos de dónde partimos, pero nadie nos explica hacia dónde se supone que nos quieren dirigir.

Para dificultar aun más la comprensión de lo que se propone, se está utilizando la doble terminología de #TransiciónEnergética / #TransiciónEcológica. Entonces ¿es una transición de un sistema energético a otro? O ¿de una economía a otra… que sea “ecológica”, como parece querer dar a entender el nuevo gobierno español en sus primeras declaraciones?

Sigue leyendo

Anuncios

Luis Valcarce: Simplicidad

Hay una chamarrita de Alfredo Zitarrosa que siempre ha tenido para mí un encanto especial. Pa’l que se va habla de aquellos emigrantes que dejaban su pago para buscar una vida mejor en la ciudad. El cantor les exhorta a no olvidarse del pago y a no poner en la maleta lo que no vayan a usar, porque “son más largos los caminos pa’l que va carga’o de más”, y concluye: “cierto que hay muchas cosas que se pueden olvidar, pero algunas son olvidos y otras son cosas nomás.”

En materia de olvidos casi siempre se nos olvida eso: las cosas son cosas. Podemos obtener una utilidad de ellas, pero no son lámparas maravillosas en las que resida la felicidad o los bálsamos del alma. Las cosas ocupan espacio, pero no llenan vacíos.

Hoy día el paradigma dominante equipara felicidad a acumulación, plenitud a consumo. La lógica interna del sistema es la depredación y lleva a considerar como saludable la compulsión. Y de este paradigma, esta religión de economistas de mainstream, participan ambos lados del hemiciclo (salvo honrosas excepciones) e incluso, donde no hay hemiciclos, el lado único. Ya lo decía el Partido Comunista Chino: “enriquecerse es glorioso”.
Sigue leyendo