Marga Mediavilla: Tiempo de descomponedores

Marga Mediavilla. Foto: EQUO

Marga Mediavilla. Foto: EQUO

(Publicado previamente en nuestro blog hermano en El Diario, en el blog del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid, y en el blog de la autora.)

Es difícil no tener una sensación de desazón al contemplar la realidad política española y observar esta especie de estancamiento que se ha instalado en la vida colectiva. Últimamente parece que camináramos como quien se mueve por un camino completamente enfangado, teniendo que vencer una enorme resistencia para apenas avanzar. Las iniciativas políticas que estaban surgiendo hace unos pocos años con tanta fuerza apenas se han formado cuando ya empiezan a descomponerse en una multitud de siglas y controversias diversas. Procesos que llegaban a despertar antiguos miedos porque parecían explosivos, como las movilizaciones posteriores al 15M, el auge de Podemos y de Ciudadanos o el Procés catalán, se van frenando en cuestión de apenas meses hasta terminar enfangados en divisiones, debates y conflictos.
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Luis González Reyes: Reflexiones estratégicas entre cumbres climáticas y elecciones, para tiempos de colapso civilizatorio

(Este artículo, publicado originalmente en la revista 15/15\15, es complementario al titulado «Entre la toma de las instituciones y la creación». Además, parte del análisis realizado en En la espiral de la energía. Ambos textos se citan más adelante.)

Luis-Gonzalez-Reyes-300x234En estos momentos de cumbres climáticas y periodos electorales es necesario no solo mirar la táctica, los pasos cortos, sino también la estrategia, la mirada larga. Este texto pretende ser una contribución a lo segundo.

Vivimos las primeras etapas de un cambio civilizatorio de grandes proporciones. Dos de sus características básicas son una reducción de la energía y de los materiales disponibles. Esto va a suponer una mayor simplificación social (menos personas, interconexiones y especialización social). Esta simplificación se plasmará en la quiebra del capitalismo global, el fin de la hegemonía estadounidense, el alza de los conflictos por el control de los recursos, la fuerte reconfiguración del Estado con una merma de capacidad de acción, la pérdida masiva de información y el descenso demográfico. Este colapso no es una opción, es inevitable. Lo que no está escrito es qué velocidad tendrá, qué profundidad alcanzará o cómo se reconfigurarán los ecosistemas y las sociedades humanas. No voy a justificar este escenario, lo que hemos hecho en otra parte [1], sino que parto de él para tener espacio para las reflexiones estratégicas.

El colapso del sistema industrial brindará oportunidades para la eclosión de nuevas sociedades más justas, solidarias e, inevitablemente, sostenibles. Pero estas oportunidades serán más cuanta menor degradación social[2] y ambiental se produzca. Es decir, que cuanto peor, peor: a menor capacidad colectiva de navegar a través del colapso, mayores probabilidades de que que eclosionen nuevos autoritariomos o fascismos. La segunda idea fuerza es la imprescindible creación de alternativas, de nuevas instituciones [3]. A partir de ahí, comparto algunas reflexiones estratégicas.

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