Un lustro del manifiesto Última Llamada. Reflexión de Pepe Campana

Si algo se ha conseguido en estos cinco años es, si acaso, hacer de la propaganda —aquella que tiene por encargo la propagación de la fe— la herramienta capaz de pintar en verde la más catastrófica de cuantas crisis podríamos imaginar. Velar la muerte sin propiciar la vida. Engaño.

Si en algo se ha avanzado es, me temo, en la fascinación que provoca imaginarse hacedor de cuanto nos rodea. El ser humano convertido a sí mismo en creador. Una realidad, hasta hace poco ajena, modificada a nuestro antojo, dominada y sometida. Poseer cuántas riquezas aún permanecían escondidas. Como si no hubiera fin.

Si en algo hemos ganado es, triste realidad, en las diferencias entre los unos y los otros. Entre los de aquí y los que no vemos —o los que vemos, apenas un instante, moviendo desesperados sus brazos mientras los arrojamos a los tiburones. Y también entre los que abusan y los abusados. Abismo.

Y en velocidad. También en eso hemos ganado. Corremos más. No está claro hacia dónde. O quizás sí. Y corre entre nosotros el deseo de quienes anhelan el poder para preservar nuestros derechos que pronto serán sólo suyos. Duele la amargura de saber que cada vez son más quienes les empujan a ello. Lo llaman, pero no lo es.

Si es necesario, como ya se anunciaba en el manifiesto de la última llamada, “ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural” como medio para construir alternativas democráticas que posibiliten la buena vida dentro de los límites ecológicos del planeta, oídos sordos.

¿Fracaso?
Quizás no.
Fuera se está fraguando la rebelión.
En la calle estamos a 42 grados.

Antonio García-Olivares: Sobre los recursos supuestamente sustituibles de la economía global

(Reproducimos una contestación adicional a las críticas publicadas en el web Politikon, esta vez a cargo de Antonio García-Olivares, publicada originalmente en el web The Oil Crash.)

Antonio García-OlivaresPara complementar el excelente post de Antonio Turiel, que comparto, me gustaría responder un poco más concretamente a algunas de las afirmaciones que plantea Juan de Ortega en su post “Ultimátum a la Tierra (II): Recursos para la economía global“, en la web Politikon, y que me parecen insostenibles.
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