Richard Heinberg: Cómo reducir la economía sin quebrarla. Un plan en diez puntos

Richard Heinberg (foto: Post Carbon Institute)(Reproducimos un importante texto del divulgador estadounidense y miembro del Post Carbon Institute Richard Heinberg, previamente publicado en castellano en la revista 15/15\15 para una nueva civilización)

La economía humana es actualmente demasiado grande para ser sostenible. Lo sabemos porque la Global Footprint Network, que metódicamente hace seguimiento de los datos, nos informa de que la humanidad está usando actualmente recursos equivalentes a una Tierra y media.

Podemos usar temporalmente los recursos más rápido de lo que la Tierra los regenera únicamente tomándolos prestados de la futura productividad del planeta, dejando menos para nuestros descendientes. Pero no podemos hacerlo durante mucho tiempo. De una forma u otra, la economía (y aquí estamos hablando principalmente de las economías de los países industrializados) debe reducirse hasta que subsista con lo que la Tierra puede proveer a largo plazo.
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Antonio Turiel: Una visión de «Última llamada» desde dentro.

(Este texto representa las visiones completamente personales y subjetivas del autor, sin que las haya consensuado ni consultado con el resto de promotores del manifiesto, y no representa por tanto la opinión del colectivo, si es que tal cosa existe)

Antonio Turiel. FOTO: Ara.cat

Antonio Turiel. FOTO: Perde Tordera para Ara.cat

Estos días ha habido un pequeño revuelo mediático (realmente pequeño; pocas personas en la calle habrán oído de él) con el manifiesto “Última llamada”, del cual yo consto como uno de sus redactores. Rápidamente se han producido miles de adhesiones al mismo, destacando dentro de la lista de primeros firmantes algunas figuras conocidas del activismo social y de la política, fundamentalmente desde posiciones más a la izquierda. Algunas asociaciones y colectivos se han sentido sorprendidos y en algunos casos ofendidos porque no se les haya hecho partícipes de esta iniciativa, pensando quizá que ha habido un sesgo intencional en la manera que se ha presentado. También se ha visto una pequeña aunque virulenta reacción en contra del manifiesto, capitaneado por ciertas personas anónimas que ya son habituales de los círculos de la negacionía del cambio climático, exigiendo que se aporten datos concretos para apoyar lo que consideran afirmaciones exageradas e infundadas del manifiesto. Por último, muchas de las personas que han apoyado con entusiasmo el manifiesto nos han pedido que articulemos propuestas para el futuro, que demos un paso más y expliquemos cómo se ha de construir esa sociedad futura que ha de reemplazar a la civilización actual, ya decadente y en riesgo de colapso; algunas personas van más allá y nos reprochan que apuntemos al problema sin aportar en el mismo momento las soluciones.
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