Manuel Casal Lodeiro: ¿Transición (Ecológica)? ¿Qué transición?

(Traducción actualizada por el autor de un artículo previamente publicado en gallego por la revista Luzes.)

¿Transición Ecológica o gatopardismo?Uno de los aspectos más novedosos y comentados del inesperado gobierno de Pedro Sánchez es el nuevo Ministerio para la Transición Ecológica. Más allá de este llamativo nombre, ¿qué es lo que hay?, ¿hacia dónde nos ofrecen transitar? Una transición se entiende como un proceso de paso de un lugar, de un sistema o de un estado a otro diferente. Por ejemplo, en España se denomina Transición política la que nos llevó de la dictadura a esto que tenemos desde 1975-78 y que muchos llaman “democracia”. Sin embargo, cuando nos hablan de una “transición ecológica” podemos entender más o menos de dónde partimos, pero nadie nos explica hacia dónde se supone que nos quieren dirigir.

Para dificultar aun más la comprensión de lo que se propone, se está utilizando la doble terminología de #TransiciónEnergética / #TransiciónEcológica. Entonces ¿es una transición de un sistema energético a otro? O ¿de una economía a otra… que sea “ecológica”, como parece querer dar a entender el nuevo gobierno español en sus primeras declaraciones?

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Luis González Reyes: Reflexiones estratégicas entre cumbres climáticas y elecciones, para tiempos de colapso civilizatorio

(Este artículo, publicado originalmente en la revista 15/15\15, es complementario al titulado “Entre la toma de las instituciones y la creación”. Además, parte del análisis realizado en En la espiral de la energía. Ambos textos se citan más adelante.)

Luis-Gonzalez-Reyes-300x234En estos momentos de cumbres climáticas y periodos electorales es necesario no solo mirar la táctica, los pasos cortos, sino también la estrategia, la mirada larga. Este texto pretende ser una contribución a lo segundo.

Vivimos las primeras etapas de un cambio civilizatorio de grandes proporciones. Dos de sus características básicas son una reducción de la energía y de los materiales disponibles. Esto va a suponer una mayor simplificación social (menos personas, interconexiones y especialización social). Esta simplificación se plasmará en la quiebra del capitalismo global, el fin de la hegemonía estadounidense, el alza de los conflictos por el control de los recursos, la fuerte reconfiguración del Estado con una merma de capacidad de acción, la pérdida masiva de información y el descenso demográfico. Este colapso no es una opción, es inevitable. Lo que no está escrito es qué velocidad tendrá, qué profundidad alcanzará o cómo se reconfigurarán los ecosistemas y las sociedades humanas. No voy a justificar este escenario, lo que hemos hecho en otra parte [1], sino que parto de él para tener espacio para las reflexiones estratégicas.

El colapso del sistema industrial brindará oportunidades para la eclosión de nuevas sociedades más justas, solidarias e, inevitablemente, sostenibles. Pero estas oportunidades serán más cuanta menor degradación social[2] y ambiental se produzca. Es decir, que cuanto peor, peor: a menor capacidad colectiva de navegar a través del colapso, mayores probabilidades de que que eclosionen nuevos autoritariomos o fascismos. La segunda idea fuerza es la imprescindible creación de alternativas, de nuevas instituciones [3]. A partir de ahí, comparto algunas reflexiones estratégicas.

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A punto de cerrarse el plazo de matriculación para el curso «El futuro de la tecnología después del agotamiento del petróleo» (Univ. de Valladolid)

cartel2Pasadomañana, lunes 21 de setiembre, finaliza el plazo para inscribirse en este interesante curso organizado en la Universidad de Valladolid. El curso se celebrará a partir del martes próximo y estará dedicado a reflexionar cómo podemos diseñar una tecnología después del declive de los combustibles fósiles.

El curso tiene especial interés para universitarias/os, pues tiene un crédito de libre elección, pero también para cualquier persona que quiera obtener un diploma. El precio es de tan sólo 50 euros (25 euros para el alumnado y profesorado de la UVa, así como para titulados/as en paro).

Máis información, programa del curso, díptico (PDF) y matriculación: http://www.buendia.uva.es/el-futuro-de-la-tecnologia-despues-del-agotamiento-del-petroleo

Carlos de Castro: Y ¿qué, si colapsa la Civilización?

carlos-de-castro(Nuevo artículo de Carlos de Castro Carranza para nuestro blog hermano en ElDiario.es.)

Hace justo 22 años más de la mitad de los premios Nobel de ciencias y con ellos unos 1700 científicos de todo el Mundo firmaron un manifiesto no muy diferente al de Ultima Llamada. Lo denominaron Advertencia a la Humanidad. Estas eran algunas frases de aquel texto:

Los seres humanos y el mundo natural están en camino de colisión. Las actividades humanas hacen mucho daño, a menudo irreversible, sobre el medio ambiente y sobre fuentes de recursos naturales críticas. Si no se revisan, muchas de nuestras prácticas actuales ponen en serio riesgo el futuro que deseamos para la sociedad humana y los reinos animal y vegetal, y pueden alterar el mundo vivo de tal forma que seamos incapaces de sostener la vida en la manera que la conocemos ahora. Se necesitan urgentemente cambios fundamentales si es que queremos evitar nuestro presente camino de colisión…

No disponemos de más de una o unas pocas décadas para revertir los peligros que ahora tenemos si queremos evitar que el progreso de la humanidad quede enormemente disminuido

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Carlos de Castro: “Última llamada” versus “Advertencia a la Humanidad”

(Artículo de otro de los firmantes iniciales del manifiesto Última llamada, Carlos de Castro Carranza, profesor en la Universidad de Valladolid, publicado originalmente en el web del Grupo de Energía y Dinámica de Sistemas.)

carlos-de-castroMi primera conferencia la di con un amigo (Juan Antonio Aparicio) en Málaga, en 1991. Su título sigue siendo significativo: “Energía para un mundo sostenible”.

En ella argumentábamos que una cuestión clave para la Humanidad era el tema energético y la necesidad urgente de una transición de fósiles y nuclear a la eficiencia, el ahorro y las renovables; ello por cuestiones del lado de los residuos (incluido el cambio climático) y por la necesidad de rellenar la brecha de un mundo enormemente desigual (yo no supe del pico del petróleo hasta 1998). Éramos inexpertos y parecimos radicales, alarmistas y pesimistas.

En realidad fuimos poco radicales y alarmistas y muy optimistas.
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