Se cumplen cinco años

Se cumple un lustro desde la publicación del manifiesto “Última llamada”, el 7 de julio de 2014.

Hace cinco años algunos sectores de científicos, investigadoras y activistas (ecologistas, decrecentistas, divulgadores del peak oil…), gravemente preocupados por el hecho de que las cuestiones ecológico-sociales (y en especial el choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos del planeta) estaban ausentes de la mayor parte de los debates de diversas familias de la izquierda, y ausentes de las preocupaciones generales de una sociedad que seguía (y sigue) entrampada en la crisis económica, el desempleo y los recortes sociales, lanzamos un grito de alerta en forma de manifiesto a través de algunos medios de comunicación e internet: puede encontrarse el texto en el blog donde luego organizamos una parte del debate que siguió. Michael Löwy opinó al respecto: “Última llamada es un documento excepcional, por la precisión del diagnóstico y la radicalidad de la alternativa. Para nosotros, ecosocialistas, es muy importante que exista un llamamiento de este tipo, capaz de reunir las varias sensibilidades de la ecología antisistémica” (comunicación personal, 9 de julio de 2014).

En el manifiesto advertíamos:

“A lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables. Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra”.

Pasaron esos cinco años, y los avances por las vías que sugeríamos han sido por desgracia modestísimos. No se nos escapa la dificultad enorme que entraña lograr que la sociedad mire hacia ese abismo que tiene delante de los ojos, el abismo que nosotros evocamos en el manifiesto, y hacia el que en general nadie quiere mirar. Pero creemos que toca seguir intentando el ejercicio de lucidez que se opone al negacionismo de la cultura dominante (negacionismo que va mucho más allá de la cuestión de la crisis climática, y responde con denegación a todo lo que tiene que ver con los límites biofísicos del planeta Tierra), y por eso invitamos a las lectoras y lectores que en su día firmaron el manifiesto a aportar textos de análisis sobre el momento en que nos hallamos. Se agradecerán las reflexiones claras y sucintas, y publicaremos en el blog las que nos parezcan más importantes.

El grupo promotor del manifiesto “Última llamada”.

Emilio Santiago Muíño interpela a los promotores de «Última Llamada»

Emilio Santiago Muíño

Emilio Santiago Muíño

En un artículo que publica hoy la revista 15/15\15 para una nueva civilización, el doctor en antropología social, activista de la transición ecosocial y actualmente director de medioambiente en el ayuntamiento de Móstoles, lanza una reflexión al resto del grupo promotor del manifiesto Última Llamada, del que forma parte:

en este año 2019, concretamente en julio, se cumplirá ese lustro que el manifiesto Última Llamada daba a la sociedad para generar “un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables”. La cifra del lustro se había introducido en el texto en base a un artículo de James Hansen, “Assessing ‘Dangerous Climate Change’”, que en aquellos meses estaba conmocionando el ámbito de la climatología. Salvo que en el invierno-primavera de 2019 vivamos un milagro político, en verano los promotores del manifiesto estaremos este año obligados a algún tipo de posicionamiento público que o, bien nos obligue a reafirmarnos en nuestras premisas, lo que implicará declarar cerrado el horizonte de una transición ecosocial esperanzadora, o bien nos exija alguna rectificación de los presupuestos de partida.

(Leer el artículo completo.)

Turiel: “La transición a las energías renovables implica el fin del crecimiento y, por tanto, el fin del capitalismo”

Entrevista con Antonio TurielEn una interesante y completa entrevista de media hora realizada por Gema Castellano (Informativos.net) al físico Antonio Turiel, uno de los principales expertos en cuestiones energéticas en España, el científico del CSIC critica la ocultación que están llevando a cabo los diversos gobiernos a cuenta del fin de los coches diésel, y explica por qué una transición energética a las renovables implica forzosamente dejar de crecer y, por tanto, ir hacia economías de estado estacionario, incompatibles con el sistema socioeconómico actual. Además, insiste, dicha transición requeriría al menos 30 años de un esfuerzo equiparable a una “economía de guerra”, que eliminase toda actividad superflua y concentrase todos los recursos económicos en dicha transición.

Teniendo en cuenta las condiciones del mundo real en que nos movemos (…) yo creo que podemos suministrar con energía renovable entre un 30 y un 40% [del total de la energía que consumimos hoy día]. Al margen del porcentaje concreto hay dos cosas en las que yo creo que todos los investigadores están de acuerdo: una, que hay un valor máximo, que ya no puede crecer. Entonces, cuando tú haces la transición a las energías renovables aceptas que acabarás en una situación de economía estacionaria. Es decir, el crecimiento del consumo de energía se detendrá, llegará a un máximo y ahí te quedarás —si lo mantienes, bien…— y eso implica en particular que se acabó el crecimiento económico, porque el crecimiento económico viene impulsado por el crecimiento en la disponibilidad de energía (si tienes más energía, puedes producir más bienes y servicios: puedes hacer crecer la economía). Entonces, el primer mensajes es (…) vamos a tener una economía de estado estacionario —esto es posible, pero hay que hacerlo, y es complicado—.

Y la segunda cosa, en la que yo creo que todo el mundo está de acuerdo es que una transición energética lleva décadas. Nosotros hicimos un estudio en el año 2012, en el que con ciertos parámetros estudiábamos el esfuerzo que se tendría que hacer para hacer una transición a un mix 100% renovable (…) pero incluso admitiendo que no hubiese esas limitaciones a la cantidad de energía a producir te salía que tenías que hacer un esfuerzo muy intenso durante 30 ó 40 años, en que esencialmente establecerías una economía de guerra y además consumirías una parte muy grande de las reservas conocidas de cobre y otros materiales estratégicos para hacer esta transición. (…) Una economía de guerra implica que, esencialmente, no hay actividades económicas superfluas: todo va dirigido a un único fin, que es conseguir hacer esta transición. Y luego ya veríamos cómo evolucionaríamos después… (…) El problema es que si justamente ahora que todo funciona con petróleo nos encontramos con que el petróleo decae muy deprisa, esto incrementa la urgencia de reaccionar y, sea como sea, empezar a hacer aquellos cambios que necesitemos.

En todo caso yo en lo que insistiría es que las energías renovables, al margen de cuánta energía puedan dar (…), nos llevarían a una situación estacionaria, en la cual una economía como la actual que se basa en el consumo y en el crecimiento, no podría mantenerse. (…) Hay que cambiar el modelo económico para poder funcionar con energías renovables.

Si [los gobiernos] dicen la verdad, la consecuencia inmediata es que la Bolsa se derrumba. Porque si tú dices la verdad, estás diciendo que el crecimiento económico se ha acabado. Si tú dices la verdad reconoces que la cantidad de energía de la que vamos a disponer no va a aumentar, y por tanto la economía no puede crecer. Y si el PIB no puede crecer, quiere decir que no tienen sentido las inversiones que se están haciendo ahora mismo, que se acaba la sociedad de consumo …que se acaba la sociedad del crecimiento. Si tú reconoces la verdad, que hemos llegado a los límites de capacidad de los recursos naturales, reconoces que se acabó el capitalismo, tal y como lo entendemos ahora mismo. Esa es la razón por la que no se habla de esto. Y es también la razón por la que, en el Cambio Climático, durante tantas décadas que se sabe que es un problema muy grave y muy serio, realmente no se ha hecho nada. Porque reaccionar implicaba un poco lo mismo: reducir —en aquel caso voluntariamente— nuestro consumo de combustibles, y al final acaba siendo el mismo efecto: es decir, atentaba contra las bases del capitalismo.

Entonces, ¿por qué no se hace nada?, ¿por qué no se dice la verdad? Porque no se quiere atentar contra las bases del capitalismo, y estamos intentando contemporizar a ver si encontramos una vía de escape, una fuente de energía milagrosa, o si las renovables nos dan un montón de energía, a ver si tirando un poco el balón p’alante podemos encontrar algo que nos permita salvar el día.

Que los gobiernos digan la verdad y declaren un Estado de Emergencia

Símbolo de la extinciónEstas últimas semanas se han unido dos voces procedentes de ámbitos y lugares distintos (la ciencia y el activismo, España y el Reino Unido), realimentándose de manera positiva, en reclamar esa doble e inseparable necesidad: que el poder política deje de ocultar la gravedad de la situación climática/ecológica/energética y declare un estado de emergencia a la altura del reto que tenemos como especie: evitar la extinción, tanto la nuestra como la del resto de la biosfera. Algo muy en la línea de la urgencia que exigía nuestro Manifiesto Última Llamada.

EmerCivPor un lado el movimiento Extinction Rebelion está adquiriendo un impulso prometedor y desde el Reino Unido lanzando semillas de rebelión y desobediencia no-violenta “por la Vida” en otros países, incluido el nuestro. Por otro, un nuevo grupo de activistas y científicas/os se han unido para reclamar del gobierno español que la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que prepara el ministerio dirigido por Teresa Ribera corrija su error de partida: no reconocer que la única manera posible de alcanzar los objetivos de dicha transición es trasformar también el sistema socioeconómico, y abandonar el crecimiento (del consumo, del PIB…).

Dos interesantes iniciativas que merece la pensa seguir con atención, y que convergen en la exigencia de verdad, democracia y cambio de modelo civilizatorio, como única manera de defender la Vida frente a la extinción.

Marcos Rivero: Quemar los ODS para abonar una Nueva Agenda Común Global

Marcos Rivero (Solidaridad Internacional Andalucía)(Artículo publicado en El Salto.)

NOTA del autor: Utilizo aquí el fuego como metáfora para conectar con los espacios de Incineratorium desarrollados durante el Encuentro Islas Encendidas y destinados a incinerar prácticas que precisamos erradicar, discursos que nos frenan o nos separan y que necesitamos desaprender como sociedad.

El pasado mes de octubre se celebró el Encuentro Islas Encendidas, un evento impulsado por la iniciativa Quórum Global con el objetivo de impulsar un proceso de confluencia desde abajo frente a la crisis democrática y ecosocial. Allí nos reunimos cerca de tres centenares de personas procedentes en su mayoría de ONGs, pero también del movimiento feminista, antirracista, ecologista, vecinal, etc.

El Encuentro transcurrió en un clima de gran afinidad entre las personas y organizaciones participantes en torno a una idea central que fue repetida a lo largo de los tres días, “la necesidad de poner la vida en el centro frente a la lógica neoliberal y la emergencia de los fascismos”. Sin embargo, bajo este aparente consenso emergió una cuestión que resultó polémica, la relativa a si la nueva Agenda Internacional 2030 marcada por los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) es un buen marco de referencia desde el que trabajar juntas para lograr ese objetivo común.

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Ferran P. Vilar: Nordhaus y el informe del IPCC: estado de emergencia intelectual y climático (y 2)

(Segunda parte del artículo reproducido anteriormente en este blog.)

Ferran Puig VilarComo enlace temático con este texto anterior conviene señalar que nuestro Nordhaus es una de las personas que más daño ha hecho al IPCC. Recordemos que este organismo fue creado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher a finales de los ochenta en buena medida para incluir la economía en los resultados de los climatología, que por aquél entonces ya llevaba años anunciando lo esencial de lo que ya está ocurriendo. En una de sus reuniones, celebrada en 1988 en Toronto, estos físicos y biólogos tuvieron la osadía de cuantificar la reducción de emisiones necesaria para frenar el cambio climático, lo que debió de hacer sonar todas las alarmas en los consejos de administración y asociaciones empresariales. Efectivamente, el denominado “Working Group III” del IPCC contó con la presencia de “economistas del cambio climático” con sus modelos integrados económico-climáticos (IAMs) supuestamente afinados, cosa que se mantiene hasta hoy.

Sigue leyendo en el blog del autor: Usted no se lo cree.

Ferran P. Vilar: Nordhaus y el informe del IPCC: estado de emergencia intelectual y climático (1)

Ferran Puig VilarEsta semana se han producido en el mundo climático dos hechos de gran relevancia. Ambos acontecimientos son complementarios, y testigos de la confusión de conocimiento en que nuestra sociedad está inmersa, con especial hincapié y significación en el destino del clima de la Tierra. Además se produjeron el mismo día, lo que da lugar a toda suerte de especulaciones acerca de su posible simultaneidad deseada.

Estos acontecimientos han consistido en la emisión del último informe del IPCC, específico sobre +1,5 °C, y la otorgación de una especie de Nobel de economía al veterano “economista del cambio climático” William D. Nordhaus. Esta nominación desde luego pretende lanzar un mensaje. ¿Está este mensaje relacionado con la emisión, en el mismo día 8 de octubre, del informe del IPCC sobre 1,5 °C? Difícilmente lo sabremos, pero yo me atrevo, por lo menos, a confrontar ambas perspectivas.

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Manuel Casal Lodeiro: ¿Transición (Ecológica)? ¿Qué transición?

(Traducción actualizada por el autor de un artículo previamente publicado en gallego por la revista Luzes.)

¿Transición Ecológica o gatopardismo?Uno de los aspectos más novedosos y comentados del inesperado gobierno de Pedro Sánchez es el nuevo Ministerio para la Transición Ecológica. Más allá de este llamativo nombre, ¿qué es lo que hay?, ¿hacia dónde nos ofrecen transitar? Una transición se entiende como un proceso de paso de un lugar, de un sistema o de un estado a otro diferente. Por ejemplo, en España se denomina Transición política la que nos llevó de la dictadura a esto que tenemos desde 1975-78 y que muchos llaman “democracia”. Sin embargo, cuando nos hablan de una “transición ecológica” podemos entender más o menos de dónde partimos, pero nadie nos explica hacia dónde se supone que nos quieren dirigir.

Para dificultar aun más la comprensión de lo que se propone, se está utilizando la doble terminología de #TransiciónEnergética / #TransiciónEcológica. Entonces ¿es una transición de un sistema energético a otro? O ¿de una economía a otra… que sea “ecológica”, como parece querer dar a entender el nuevo gobierno español en sus primeras declaraciones?

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Debate sobre la transición ecosocial y «En la espiral de la energía», hoy 7 de junio en Móstoles

En la espiral de la energía (2ª edición)Hoy jueves 7 de junio tendrá lugar en Móstoles, dentro de las actividades por la semana del medio ambiente, un interesante debate sobre transición ecosocial e instituciones. La jornada tomará como partida el libro recientemente reeditado (en versión actualizada) En la espiral de la energía.

Participarán en el debate: Luis González Reyes (co-autor del libro), Emilio Santiago (investigador ecosocial), Sole Pacho (del Instituto de Transición Rompe el Círculo) y Hontanares Arranz (Equo Móstoles).

Será en el Centro Cultural Villa de Móstoles (4a planta). Organiza: Ayuntamiento de Móstoles. Colabora: Ecologistas en Acción Madrid Suroeste.

[Descargar PDF sobre las actividades de la semana del medio ambiente en Móstoles.]

El «ecosocialismo descalzo» a debate. Madrid, 15 y 16 de junio

Hacia el abismoLos próximos días 15 y 16 de junio tendrán lugar en La Casa Encendida (Ronda de Valencia, 2, Madrid) las jornadas de debate: Ecosocialismo descalzo, con asistencia libre y gratuita.

Programa de las jornadas

Viernes 15 de junio, 18 a 21 h.:

  • 18 h. Jorge Riechmann: “Ecosocialismo o barbarie”
  • 19:30 Adrián Almazán: “La actualidad del ecologismo como propuesta de autonomía”

Sábado 16 de junio, 10 a 14’30 h.:

  • 10 h. Emilio Santiago Muíño: “Los frutos podridos de la economía política: releyendo los fragmentos de las máquinas ante la crisis ecológica”
  • 11:30 h. Carmen Madorrán: “En torno a la Tercera Cultura: propuestas sobre una nueva Ilustración”
  • 12:30 pausa
  • 13 h. Jorge Riechmann: “Ecosocialismo descalzo”

Más información en el web del Grupo de Investigación Trasdisciplinar sobre Transiciones Socioecológicas.