Marga Mediavilla: El sentido común de los límites del crecimiento

Marga Mediavilla. Foto: EQUO

Marga Mediavilla. Foto: EQUO

(Una nueva réplica a Bruno Estrada acerca del decrecimiento. Tras la de Pedro Prieto es en esta ocasión Margarita Mediavilla quien nos ofrece su respuesta al artículo de Estrada publicado recientemente en ElDiario.es.)

Recientemente la polémica sobre los Límites del Crecimiento está volviendo a surgir en algunos foros, no sólo en nuestro país (de la mano, por ejemplo, del debate MarcellesiNavarroPrieto) sino también en medios anglosajones. En este sentido, apareció hace unas semanas un artículo de Bruno Estrada en El Diario que me gustaría contestar, porque me parece que comete errores fundamentales cuando cuestiona estos estudios y también cuando habla de termodinámica.

En este artículo el Sr. Estrada argumenta que los estudios sobre los límites del crecimiento y los economistas ecológicos ignoran el potencial de las energías renovables y no tienen en cuenta que la tierra es un sistema termodinámico abierto y, por ello, sus conclusiones son sólo ideología. Creo que el análisis que realiza Bruno Estrada es completamente erróneo, pero, antes de contestarle, me parece necesario aclarar algunas definiciones de la termodinámica, porque son conceptos físicos delicados.

La Economía Ecológica, que tiene como base el pensamiento de Nicholas Georgescu-Roegen, se basa en la segunda ley de la termodinámica. Esta ley nos viene a decir que la energía ni se crea ni se destruye, pero, cada vez que es utilizada, se degrada y se vuelve menos capaz de realizar trabajo útil. Por suerte, la Tierra es un sistema abierto desde el punto de vista energético, como bien dice Bruno Estrada, y recibe un flujo de energía “de calidad” del sol que es captado por las plantas y se degrada en el metabolismo de los seres vivos, mientras la energía degradada en forma de calor es emitida al espacio.

Además, existe otro fenómeno que se deriva de esta segunda ley. Desde el punto de vista material, la Tierra es un sistema cerrado, ya que los elementos contenidos en la corteza terrestre apenas se renuevan. Además, sólo en unos determinados lugares se encuentran concentrados (minas) y, debido a esta segunda ley, tienden a dispersarse. Si, por ejemplo, tomamos aluminio, lo utilizamos para fabricar una lata y, después de usarla, lo fundimos y fabricamos otra lata, necesitaremos energía tanto para la fabricación como para el reciclaje, pero podemos usar el aluminio una y otra vez. Sin embargo, si tiramos la lata a un vertedero, el aluminio se dispersa y volver a concentrarlo requiere una cantidad de energía inmensa. De esa manera, sólo podemos reciclar los minerales si los gestionamos de forma cuidadosa. Una vez dispersados, el reciclaje es prácticamente imposible.

Cuando Bruno Estrada argumenta que “la segunda ley de la termodinámica no puede considerarse un corset rígido sobre el crecimiento económico, ya que la condición para que se cumpla dicha ley es que no tiene que haber fuentes externas de energía”, comete un error fundamental. La segunda ley de la termodinámica se cumple tanto sobre sistemas cerrados como sobre sistemas abiertos (es una de las observaciones más sólidas de la física a la que no se han encontrado excepciones) aunque, evidentemente, se aplica de forma diferente.

Posiblemente Roegen (que vivió en los años 60) cuando aplicó la termodinámica al proceso económico, utilizó la óptica de aquellos años, centrada en los sistemas cerrados. Pero eso no quita validez a sus argumentos. En la época de Roegen, el 80% de nuestra energía se basaba en combustibles fósiles (proporción que todavía se mantiene) y las tecnologías renovables apenas se habían desarrollado. Por ello, no es erróneo que concibiera la economía humana como un sistema termodinámico prácticamente cerrado, con una energía finita almacenada en forma de combustibles fósiles, que, al ser utilizada, se degrada sin remedio. Si basamos nuestra sociedad únicamente en esa energía, el segundo principio de la termodinámica nos dice que estamos abocados a un declive inexorable, ya que cuando estas fuentes se consuman, no tendremos energía para la industria ni tampoco para el reciclaje de los minerales.

Sin embargo la Tierra, desde el punto de vista energético, no es un sistema cerrado porque recibe constantemente un flujo de energía del sol. En teoría, sería posible captar esta energía solar y utilizarla para desarrollar una industria que reciclara los minerales a tasas cercanas al 100%. De esa forma podríamos mantener una sociedad sostenible durante miles de años (al menos en lo referente al uso de la energía y los materiales). De hecho, sabemos que esto es posible porque esas dos características (uso de la energía del sol y reciclaje casi completo de los minerales) son las que poseen los ecosistemas y les han permitido vivir y evolucionar durante milenios.

Pero ni siquiera una sociedad ideal de ese estilo podría basarse en ese constante crecimiento que defiende Bruno Estrada. Es obvio que en algún momento tendría que llegar a los límites del planeta y estabilizarse. La energía solar que incide sobre la tierra es muy elevada, pero es la que utilizan animales y plantas para sus procesos vitales y la que genera los vientos, las lluvias y las corrientes marinas. Además, se encuentra muy dispersa y utilizarla requiere ocupar una cantidad elevada de territorio.

Es muy difícil saber cuál va ser el límite máximo de energía extraíble de fuentes renovables, ya que no conocemos las tecnologías futuras, pero los estudios que nuestro grupo de investigación (GEEDSUva) ha realizado utilizando como referencia las tecnologías actuales nos muestran que, por ejemplo, conseguir con energía solar los 17 TW que la humanidad consume actualmente requeriría una superficie equivalente a casi la mitad de las tierras arables del planeta. Es más que probable que antes de construir semejantes infraestructuras optemos por la estrategia que propone el decrecimiento: buscar cómo satisfacer nuestras necesidades consumiendo menos.

Ni la economía ecológica supone que la biosfera sea un sistema cerrado ni ignora el potencial de la energía solar, como dice Bruno Estrada, simplemente observa que no todo se resuelve con energías renovables ya que nuestra sociedad es radicalmente insostenible en muchos aspectos (gestión de aguas, suelos, pesca, biodiversidad, minerales, dinámica del crecimiento, etc.)

Además, tenemos que tener en cuenta una cosa muy obvia: estamos muy lejos del ideal sostenible. Para realizar la transición a este tipo de sociedad necesitamos décadas y ya llegamos tarde. Nuestro grupo de investigación acaba de publicar un estudio sobre esa transición energética y las conclusiones son claras: incluso con fuertes inversiones en energías renovables el declive de los combustibles fósiles es demasiado rápido y probablemente tendremos problemas de suministro energético antes de 2020. Deberíamos invertir la energía fósil que nos queda en conseguir una tecnología sostenible para el futuro en lugar de tomar como principal objetivo económico consumir más para estimular el crecimiento. Si no somos capaces de salir de la crisis ni aliviar la pobreza más que con ese mecanismo suicida que consiste en dilapidar los recursos en los que se basa nuestro bienestar para poder seguir creciendo, realmente tenemos una sociedad que ha perdido el norte.

Los estudios sobre los Límites del Crecimiento que se realizaron en los años 70, son algo con tanto sentido común que lo asombroso es que la humanidad haya sido capaz de ignorar y menospreciar sus resultados durante 40 años. Estos estudios hicieron algo muy elemental: poner números a los flujos básicos del planeta, comparando los ritmos de consumo de recursos con los ritmos necesarios para regenerarlos. Sus conclusiones eran obvias: es preciso conseguir un equilibrio entre las actividades humanas y la capacidad del planeta para soportarlas y eso, evidentemente, exige que en algún momento el consumo humano deje de crecer para estabilizarse.

Estos estudios han tenido un notable éxito en predecir algunas variables como la población, la producción de alimentos o la actividad industrial, pero, evidentemente, no eran perfectos. Se puede argumentar que no tuvieron en cuenta algunos aspectos o proponer modelos mejores, pero eso es algo que nunca se hace. Ninguno de sus críticos propone un modelo global realmente integrador, que reconozca la finitud de los recursos naturales y mire a largo plazo. ¿Por qué? ¿No será, simplemente, que todo modelo que estudie el crecimiento económico y lo compare con la finitud del Planeta va a llegar a la misma conclusión que no nos gusta escuchar? ¿No será que se basan en algo tan obvio como que las leyes de la física que rigen la alimentación de nuestros cuerpos y el funcionamiento de nuestras máquinas también se aplican de alguna forma, mal que nos pese, a nuestra economía?

7 comentarios en “Marga Mediavilla: El sentido común de los límites del crecimiento

  1. Lo siento Marga, pero creo que tu también cometes errores de apreciación.
    Esta situación en la que nos encontramos, llamada crisis por algunas personas y estafa por otras, a sido promovida con premeditación y alevosía, por las, supuestamente personas, que controlan el dinero, que es lo que mueve todo en este mundo. Por lo que parece claro, que la única posibilidad que tendremos, para salir de ella o superarla, sera la de arrebatarles el poder que hoy en día ostentan
    Si no ellos seguirán aplicando su solución y solo saldrán ellos de esta situación

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    • No Eugeni, no hay error. Pecas del mismo fallo que la dinámica de sistemas de los Límites del Crecimiento nos ayuda a solucionar. Estos problemas no tienen una causa única, las relaciones no son lineales causa-efecto, son sistémicas.

      No tenemos un problema, tenemos dos (o más), pero dos básicos: por un lado una economía fundamentada sobre el crecimiento que crea desigualdad e injusticia y por otra parte un planeta limitado que ya está dando las primeras señales de agotamiento. Y la conjunción de una economía que crea desigualdad con los límites energéticos se realimenta, refuerza ambas causas y conduce a un desastre todavía mayor.

      Las leyes de la física condicionan la economía y, además, las relaciones de poder y los sistemas sociales condicionan la economía. No hay contradicción. Ambos son ciertos.

      Pero la solución sólo se puede encontrar si se atacan ambos problemas a la vez, sin ignorar ni los límites naturales, ni las relaciones de poder.

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    • Ademas, Eugeni ¿por qué somos siempre tan antropocentristas? ¿Por qué el problema siempre tiene que ser algo humano como es el dinero (que “lo mueve todo en este mundo”) y la solución algo humano, como las relaciones de poder?

      En el colegio nos explicaron la caída del imperio Mesopotámico diciendo que los invasores conquistaron a la sociedad decadente, como si la caída de las civilizaciones se debiera a problemas morales. Pero luego te enteras de que talaron demasiados árboles, sus suelos se salinizaron, dejaron de tener madera para crear armas y perdieron sus tierras fértiles…. por muchos valores humanos que tuvieran lo tenían muy complicado para seguir siendo un imperio en esas condiciones.

      A ver si dejamos de lado ese antropocentrismo tan absurdo. Nuestros cuerpos son materiales, no es cuestión de capitalismo ni de comunismo ni de ningún otro ismo, no es SOLO cuestión de eso. Comemos, bebemos, respiramos, nuestra vida se rige por las mismas leyes físicas que la vida de las amebas y los delfines. Los ismos nos pueden ayudar a repartir mejor y atenuar el golpe, pero el choque contra la biosfera no nos lo quita nadie.

      ¿Cómo no va a haber crisis de algún tipo si el petróleo barato ha pasado a la historia y estamos explotando la chatarra energética sin visos de encontrar soluciones a medio plazo, además, nuestras elites quieren seguir con la fiesta consumista como si no hubiera pasado nada?

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  2. Muchas gracias por haber contestado, Marga
    Creo que en el fondo, estamos mas de acuerdo, de los que pudiera parecer
    También creo, que nuestra diferencia principal, esta en el como hemos llegado hasta aquí. Yo creo que hemos sido conducidos y no tengo muy claro, cual es tu opinión al respecto

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  3. Después de leer el artículo y de llevar algún tiempo leyendo e interesándome sobre el decrecimiento, me gustaría hacer una reflexión.

    A veces se considera a la energía como una fórmula física, es decir como una cifra (la humanidad consume 17 TW de energía), pero todavía no he visto a nadie que comente el significado que tiene esa energía. Quiero decir, no en que se utiliza o como se debería repartir sino porqué la gente quiere gastar energía. Con querer me refiero, a que hay una cantidad de energía que necesitamos diariamente para vivir y que sale de los alimentos que ingerimos, más el resto de actividades aumentan ese gasto (ver la tele, viajar, en definitiva la actividad humana creada por la tecnología). Mi explicación es que en esencia la energía es sinónimo de vida, y lo que para algunos significa un derroche, para otros es la expresión de vida (por ejemplo, el estilo de vida derrochador de los americanos). Y creo que eso va un poco ligado a la esencia humana, querer gastar más energía, no tiene porque ir ligado al despilfarro y el crecimiento sin sentido.

    Con respecto a los recursos naturales, si que parece bastante lógico que sean finitos y que no se renueven demasiado.

    Con respecto a la energía, me parece un error hacer cálculos futuros con tecnologías actuales. Si bien es cierto que con los paneles solares que tenemos hoy en día solo se puede aprovechar un 20% de la energía del sol (lo cual hace insostenible mantener a la población con su consumo energético actual, y aún así la energía está muy dispersa, totalmente de acuerdo), también es cierto que probablemente de esos 17 TW de energía un gran porcentaje directamente se despilfarre (uso irracional), no ya únicamente que no sea eficiente (por ejemplo en procesos productivos poco optimizados).

    Veo más factible que la especie humana se invente un método para obtener la misma energía (o quizá algo menos mejorando la eficiencia) mediante otros métodos antes de plantearse reducir su consumo.
    Es decir la humanidad creo va a seguir haciendo las mísmas actividades que hasta ahora (o incluso más pero optimizadas energéticamente). Si bien es cierto que algunas tecnologías sobre las que he leído (paneles fotovoltaicos que hacen uso de energía cuántica para obtener todos los espectros de la luz y la energía de fusión) parecen muy futuristas, solemos tender a pensar que las mejoras suceden de un día para otro, cuando en realidad las revoluciones suceden poco a poco.

    Es decir, no creo que pasaramos de coger palos y piedras a fabricar nuestras propias herramientas en dos días, ni creo tampoco que la próxima revolución comparable sucederá igual, es decir que pasaremos de el “donde escarbar” para obtener energía a “como obtener energía con nuestro ingenio” (y eficientemente) en un plis.

    Pero entre el hoy y la energía de fusión va a haber muchas cosas, estoy convencido, puesto que el desarrollo tecnologíco también hay que tenerlo en cuenta.

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    • Salva, creo que tienes bastantes conceptos erróneamente comprendidos:

      Con querer me refiero, a que hay una cantidad de energía que necesitamos diariamente para vivir y que sale de los alimentos que ingerimos, más el resto de actividades aumentan ese gasto (ver la tele, viajar, en definitiva la actividad humana creada por la tecnología).

      Ver la tele es precisamente una de las actividades que menos energía gasta, menos incluso que leer un libro. Muy curioso que sea la primera en la lista. Por cierto, me resulta alucinante que consideres por un lado la energía básica para vivir, y luego la asociada a actividades “tecnológicas” y dejes todas las que hay por el medio, es decir cualquier trabajo físico o intelectual no tecnologizado :-m ¡Sumamente curioso!

      Con respecto a los recursos naturales, si que parece bastante lógico que sean finitos y que no se renueven demasiado.

      ¿Que no se renueven “demasiado”? ¿Qué se supone que quiere decir eso? ¿Hablas de tasas de reposición o de renovación? Porque renovarse se renuevan y mucho, de hecho constantemente, y lo llevan haciendo desde el surgimiento de la vida en la Tierra. Otra cosa es que esa renovación no sea lo suficientemente rápida para el gusto y exigencias de la civilización industrial… pero de ahí a decir que no se renuevan “demasiado” va un largo trecho.

      “obtener energía con nuestro ingenio”

      A ver, de nuevo confundimos el papel de la tecnología (y de la inventiva humana en general) en la obtención de energía. Claro que un determinado avance técnico/tecnológico nos puede permitir explotar mejor o comenzar explotar, una fuente energética ya existente, pero lo que no podemos es sacar energía de la nada o de nuestra propia mente, en plan X-Men…😉

      en esencia la energía es sinónimo de vida

      No, no es cierto. La energía es una condición para la vida, y entre vida y energía podemos establecer y describir diversas relaciones, pero nunca de identidad.

      Veo más factible que la especie humana se invente un método para obtener la misma energía (o quizá algo menos mejorando la eficiencia) mediante otros métodos antes de plantearse reducir su consumo.

      Toda una declaración de fe acientífica en la tecnología o en los superpoderes de la especie humana. En cuanto a que la mejora de la eficiencia implique directamente reducción del consumo… ¿a ti te suena un tal Jevons?😉

      Si bien es cierto que algunas tecnologías sobre las que he leído (paneles fotovoltaicos que hacen uso de energía cuántica para obtener todos los espectros de la luz y la energía de fusión) parecen muy futuristas, solemos tender a pensar que las mejoras suceden de un día para otro, cuando en realidad las revoluciones suceden poco a poco.

      Bueno, pues tú siéntate a esperar… ¿Has leído nuestro manifiesto? ¿Has leído las previsiones acerca de lo que va a durar la energía fósil que hoy mantiene toda la civilización inudustrial y alienta todas esas previsiones futuristas? ¿Sabes lo que es la TRE y a qué ritmo está cayendo? ¿Sabes qué tipo de nivel tecnológico puede sostener una civilización con TREs por debajo de 10:1?

      …en fin, para qué seguir.

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    • Reflexión errónea, Salva. Pues podrías conocer tan bien como yo, que aquí el único desarrollo tecnológico, que se pone en funcionamiento, es aquel que da beneficios económicos. Los sociales importan poco

      Creo que te bastaría con decirle al tio Google “patentes que beneficiarían a la humanidad” para conseguir información al respecto

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